Al austero Hugo Aguilar le limpian los zapatos sus becarias.

Erase una vez un Supremo Corto que fue elegido por el Dios Pueblo gracias a un voto popular y juró ser la personificación misma de la austeridad, el ciudadano de a pie y serle siempre fiel a sus raíces mixtecas. Su primer mandato fue remplazar la toga por una guayabera y decidió arrancar su primer día en funciones con un ritual digno de Apocalipto. Fast forward un par de meses, el señor ya se viste con togas de $30mil varos, se pidió un par de Cherokees blindadas, se mandaron a hacer pinturas… y ayer nos volvió a dejar claro a qué vino. Ayer antes de entrar a la celebración del día de la Constitución, puso a su itamita favorita (su encargada de comunicación social) a lamere limpiarle los Ferragamo a plena luz del día (se imaginan pasar todas las Ecos para esto?), según él porque le habían tirado “nata” encima (quién carajos toma nata?). Bienvenidos a la Austeridad Transformada.