Cacharon a Peña Bombón en la boda de un cantante israelí
No cabe duda de que Don Enrrrrrique Peña Nieto es un hombre viajado, culto, de mundo…. Un día puede estar feliz echándose una queca en Malinalco, al otro día celebrando su cumpleaños con unos indígenas, jugando golf en Punta Cana o, casualmente, en la boda del Luis Miguel israelí. Con la misma cara de “no entender ni madres” que tenía Santi el día (jueves) que fue a la boda de su amigo Salo, captaron a Peñita Bebé con una preciosa kipá en la boda de Omer Adam en un castillo de Italia. Sinceramente hasta ahí nada extraño… el pedo es que Peña Bombón Te Quiero En Mi Colchón estaba lanzando al novio por los aires al ritmo del Mazel Tov muy bien acompañado de un tal Avisahi Neria. ¿Y ese schmok quién es? Pues básicamente uno de los dos empresarios de Idsrael que allegedly le habrían pagado unos milloncitos de shekels a Kike a cambio de recibir unos contratos con su gobierno para comprar Pegasus… el software diseñado para ver dónde estaba El Chapo pero que acabó usándose para ver cuánto ganaba Loret.
Mazal Tov
Primero apareció Peña Nieto en una boda de millonarios en Italia y ya con eso había material para el chisme. El último wey que gobernó medianamente decente este país reapareció este fin de semana en el castillo de Portofino donde se casaron el cantante israelí Omer Adam y Sacha Israelovich. PeñaBombón estaba en primera fila, muy puesto con traje negro y kipá beige, viendo la presentación de un wey con patillas chistosas llamado Motty Steinmetz.
Pero lo verdaderamente interesante de las fotos no es Peña, sino quién estaba también entre los invitados: Avishai Neria, un empresario israelí que aparece en una investigación de TheMarker relacionada con una supuesta entrega de millones de dólares al expresidente mexicano.
Y ahí es donde esta foto, que de entrada parece simplemente la reaparición internacional de Peña Nieto, se pone bastante más interesante.
De qué va ese escándalo?
La trama que destapó TheMarker está bastante más cabrona que la simple foto de la boda.
Todo empezó porque Avishai Neria y Uri Ansbacher, dos empresarios israelíes que habían sido socios, se pelearon por dinero. Y como buenos hombres de negocios internacionales, en lugar de mandarse a la chingada por WhatsApp, terminaron en un arbitraje en Israel. ¿Y qué salió en ese pleito? Que entre las cosas que se estaban reclamando había una supuesta “inversión” de millones de dólares en el entonces presidente de México.
Según Ansbacher, la cantidad llegaba a 25 millones de dólares. Neria decía que era menos. Los documentos no explicaron exactamente cómo se habría entregado la lana ni cuánto puso cada uno, pero el periodista de TheMarker, Gur Megiddo, contó que los tres árbitros concluyeron que no había duda de que se había hecho una inversión de millones de dólares en Peña Nieto.
Y aquí viene lo verdaderamente sabroso: una fuente conocedora del arbitraje dijo que aquello habría servido principalmente para financiar “gastos políticos”. O sea, la clase de concepto suficientemente ambiguo como para que todo mundo entienda por dónde va el asunto y nadie tenga que escribirlo con todas sus letras. Además, en los documentos apareció otro negocio bastante famoso: Pegasus, el software espía de la empresa israelí NSO Group. La descripción de una plataforma mencionada en el arbitraje coincidía con las características de Pegasus y su exportación requería autorización del Ministerio de Defensa de Israel. Ojo: TheMarker no pudo demostrar que los supuestos millones entregados a Peña fueran específicamente para conseguir la venta de Pegasus en México. Pero el nombre del spyware aparece en la misma historia.
Y Neria tampoco era un empresario random que jamás hubiera pisado México. En 2014, durante el sexenio de Peña, fue nombrado cónsul honorario de México en Haifa. TheMarker además lo identificó como alguien que había tenido acceso al entonces presidente. Cuando salió la investigación, Peña Nieto hizo lo que hacen los expresidentes cuando les cae encima una acusación de este tamaño: lo negó todo. Dijo que la información era “totalmente falsa” y una insinuación sin sustento. La FGR anunció entonces que abriría una carpeta para investigar el asunto. Gertz Manero dijo que pedirían a las autoridades israelíes la información del caso y la incorporarían al expediente. Y luego… silencio administrativo deluxe porque hasta ahora la Fiscalía no ha informado públicamente de imputaciones, diligencias relevantes o resultados de esa investigación. Nada que nos permita saber qué pasó con aquella carpeta.