Declaraon culpable a Russell Brand por v10lac1ón y abus0s s3xu4l3s
Ley de vida: siempre hay que dudar de todas las personas que se las den de santos, deconstruidos e iluminados porque los que se las dan de que son los más good vibes terminan siendo los que más kgadero esconden. Tal es el caso de Russell Brand, aquel wey ex comediante que pasó de fumar foco en MTV a venderse como el mesías wellness antivacunas y conspiranoico. Este cuate juró que con rezarle a Buddha dos veces al día y subir videos a YouTube sobre “el despertar de la consciencia” iba a poder tapar todas sus cochinadas del pasado, pero nel. Resulta que lo acaban de declarar culpable de un cargo de v10l4c1ón y tres de 4gr3s1ón s3xu4l contra varias mujeres entre 1999 y 2009. Desde que le destaparon todo esto en 2023, este wey lleva diciendo que no es más que una víctima de la cultura de la cancelación y del wokismo, jurando por la virgencita que todos eran “encuentros consensuados”, pero los del Southwark Crown Court (los british a cargo de su caso) no le creyeron nadita. Y es que fueron tantas las pruebas que presentaron las víctimas en su contra, que la próxima semana el jurado le dictará sentencia para que sepa cuántos años se va a refundir en el bote.
Te Irá Mejor en el Bote
Durante el juicio, la fiscalía se encargó de destrozarle la estrategia al Russell, quien intentó usar su carisma mediático hasta el último segundo para salir impune, pero ningún chistorete le pudo salvar el pellejo. Las denunciantes contaron con lujo de detalle cómo el sujeto mutaba de comediante a agresor en cuestión de segundos, abusando de su estatus en la BBC y los canales de televisión para después amenazarlas psicológicamente si se les ocurría decir algo. Lo más patético de todo fue verlo chillando en el estrado sobre cómo la investigación le había arruinado la carrera, justificando sus kgadas bajo el “equis, somos chavos”. Pero a los jueces les valió y le advirtieron que la sentencia viene fuerte.
Big Brother Tras Las Rejas
El downfall de Brand deja en evidencia la podredumbre con la que operaba el entretenimiento de los dosmiles y al mismo tiempo sepulta de la manera más humillante la imagen que construyó en la última década. El vato que cobraba dólares por enseñar a la gente a “liberarse del sistema” terminó atrapado por la redada judicial más básica. Mientras un par de loquitos en redes todavía intentan defenderlo diciendo que la élite lo quiere callar, la policía británica ya le tiene listo su trajecito naranja que usará los próximos años. Netflix también ya está listo para lanzar un reboot de Big Brother desde la cárcel.