Otra vez explotó pirotecnia en el Establo de México
Hay tradiciones que nunca cambian. Persignarse cada vez que pasas por una iglesia, contestar “gracias” en bajito cuando alguien te dice “tu casa” refiriéndose a su casa y que el Estado de México se ponga cosplay de Siria cada septiembre. Y es que otra vez el cinturón de miseria de la CDMX explotó por culpa de la pirotecnia, que en estas épocas está trabajando a marchas forzadas para el día del Grito. Extrañamente esta vez no fue en Tultepec, sino en el pueblo quieto de Temascalcingo, un municipio cerca de Michoacán. Al parecer todo el cargamento digno para un espectáculo nocturno en Magic Kingdom estaba guardado en una bodega con cero protocolos de seguridad, así que una chispa hizo estallar todo. Tristemente ya van 10 personas muertas y hasta 64 heridos, que obvio andan en clínicas locales e intentando que los de Michou y Mau les ayuden a tratar sus quemaduras.
Chiquiti Booooom
México tiene una relación bastante tóxica con la pólvora. La usamos para celebrar santos, cumpleaños, bodas, inauguraciones y cualquier cosa que amerite demostrarle al barrio que tenemos acceso a explosivos. El problema es que, de vez en cuando, la celebración se convierte en emergencia nacional. Eso pasó este fin de semana en Temascalcingo, Estado de México, donde una explosión de pirotecnia en una iglesia dejó al menos 10 muertos y 64 heridos.
La tragedia ocurrió durante las fiestas patronales de Santa María Canchesdá (npi). El pedo es que las palomitas, cazuelitas y demás mamaditas explosivas estaban almacenadas dentro de una bodega en la parroquia cuando detonó, provocando que una parte de la estructura se desplomara y dejando a varias personas atrapadas entre los escombros.
Y como las malas noticias nunca vienen solas, entre los lesionados hay niños y adultos mayores. Al menos una treintena de personas fue trasladada a hospitales del IMSS, mientras habitantes de la comunidad, bomberos, policías y equipos de Protección Civil se dedicaban a sacar gente de entre los restos.
Que Dios Los Ampare
Dos sacerdotes de la parroquia también resultaron heridos, aunque se reportan fuera de peligro. Durante horas, la zona estuvo iluminada por lámparas mientras maquinaria pesada retiraba los escombros y los vecinos ayudaban en las labores de rescate.
El accidente ocurrió justo cuando septiembre empieza a convertirse en temporada alta para la pirotecnia mexicana, esa industria nacional que consigue que cualquier celebración venga acompañada de algo que suena como si estuvieran inaugurando una guerra civil.
Las autoridades todavía investigan cómo se produjo la detonación y por qué había material pirotécnico almacenado dentro del inmueble.