La presi venezolana le agradeció a Trump su “apoyo” y dijo que pronto habrá elecciones venecas
Como no somos venezolanos, la neta es que no sabemos casi nada de lo que pasa por allá en el país de las arepas. Pero este año pasaron dos cosas en Venecchia que fueron noticia mundial: la captura del Javier Alatorre malo y el terremoto. En ambas, Estados Unidos tuvo un papel importantísimo porque, por un lado, fueron los weyes encargados de armar el operativo para meter a Maduro al bote y, por el otro, brillaron por su ausencia a la hora de mandar ayuda humanitaria a los damnificados por más que llevan un buen rato administrando su petróleo y diciendo que quieren apoyar a los venecos. Pero bien dicen por ahí que el miedo no anda en burro y Delcy Rodríguez (la nueva presi venezolana) acaba de decir en la ONU que le agradece infinitamente al Trumpetas Todopoderoso por su “cooperación” y juró que pronto habrá elecciones en su país (aunque no dijo cuándo). Lo más cagado de esto es que esta doña dice ser incondicional seguidora de Chávez (el wey que se la pasaba jurando odio eterno a los gringos) y ahora casi casi hasta le está entregando su país a Trump.
Chávez Se Volvería a Morir del Coraje
La entrega de Venezuela a los gringos se armó como función de lucha libre en dos caídas: el primer round fue el martes en un hotel fifí de Manhattan, el Lotte New York Palace, donde Delcy se sentó a platicar con Trump como si fueran cuates detodalavida, olvidando los años en que sus ex jefes (Chávez y Maduro) le gritaban “imperio opresor” a EU. Pero lo que llamó más la atención fue lo que pasó este miércoles en la ONU: parada exactamente en el mismo estrado donde Hugo Chávez dijo en 2006 que odia a gringolandia, la doña se aventó un discurso de 20 minutos hablando de paz, pajaritos y medio ambiente, para rematar dándole las gracias al Donaldo por su “cooperación diplomática”.
Pero lo que más encabronó al pueblo bueno arepero fueron dos cosas: primero, anunció que “habrá elecciones” pero aplicando el clásico “luego les aviso cuándo”, rompiendo su tradicional excusa de que eran el país más votador del mundo; y segundo, presumió como un milagro histórico haberle firmado a Washington la entrega del 20% de las reservas petroleras de Venezuela. Ahora sí que vendieron el rancho completo y encima dicen que la patria “renace”.
No Dijo Ni Pío de Maduro
Lo más tragicómico de todo este desmadre es que mientras Delcy andaba de gala en Manhattan echándole flores al Trún, su antiguo patrón Nicolás Maduro dormía calientito en una celda del Centro de Detención de Brooklyn, a escasos 14 kilómetros (unos 20 minutos en Uber sin tráfico) de la ONU. Desde que los gringos le cayeron a Caracas el pasado 3 de enero para llevárselo en calidad de bulto junto a su esposa Cilia Flores por cargos de narcotráfico, la doña le aplicó la ley del hielo absoluta: ni una sola mención en su discurso, ni una palabra de apoyo y, cuando la prensa le preguntó en los pasillos si pensaba cruzar el puente para visitarlo en el bote, Delcy se hizo la sorda.