Abelardo de la Espriella será el próximo presidente de Colombia
Sinceramente si fuéramos mexicanos colombianos, estaríamos felices con cualquier decisión que provoque que AMLO Petro le llegué alch.
Y sí, en efecto, ayer fue la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en la Venezuela Desarrollada y la gran sorpresa es que la derecha le dio una madriza al grupito de progres del oficialismo. Con una diferencia de menos de 1% (algo así como 250,000 votos) Abelardo de la Espriella le ganó a Iván Cepeda y ahora será el próximo presidente de Selección Colombia. ¿Y quién es este carnal? La neta es como si Milei y Trump hubieran celebrado el Pride y tuvieran un hijito… básicamente es un abogado penalista, súper outsider y que varios medios lo pintan como “ultraderechista”, pero básicamente su campaña se ha centrado en desmontar todas las decisiones enharinadas que ha tomado Gustavo Petro en los últimos años. Suena que es más o menos lo que nos hace falta hacer aquí… y sí estamos listos para esa conversación.
Abelardo de la Estrella
Colombia amaneció este domingo con una noticia que tiene a media América Latina celebrando y a la otra media buscando terapeuta: el ultraderechista Abelardo de la Espriella ganó la elección presidencial, según el preconteo oficial, por menos de un punto sobre el candidato de izquierda Iván Cepeda.
Con el 99.97% de las mesas contabilizadas, “El Tigre” sacó 49.66% contra 48.70% de Cepeda. La diferencia ronda los 250 mil votos, que en términos latinoamericanos equivale a un estadio Azteca lleno… y todavía sobra gente.
El detalle es que Gustavo Petro y el oficialismo decidieron activar inmediatamente el protocolo regional favorito de la izquierda cuando pierde una elección cerrada: “espérense al escrutinio”. Cepeda reconoció el preconteo, pero impugnó 33 mil mesas electorales, mientras Petro soltó la frase del día: “Ninguno se puede proclamar presidente”. Básicamente el equivalente político de “todavía no suben las actas al sistema”.
El problema para el petrismo es que, históricamente, el escrutinio definitivo en Colombia apenas mueve décimas. Para revertir esta elección necesitarían un cambio cercano al 0.9%, algo que los expertos consideran tan probable como encontrar estacionamiento gratis en Polanco un viernes a las 8 de la noche.
El Tigre llega a la Casa de Nariño
Si el resultado se confirma, Colombia pasará de ser el gran experimento progresista de la región a subirse al tren de la derecha dura junto a Javier Milei, Nayib Bukele y Donald Trump. De hecho, Trump fue de los primeros en felicitar públicamente a De la Espriella y Marco Rubio ya prácticamente le estaba mandando el Excel de cooperación bilateral.
La campaña de De la Espriella fue una mezcla entre influencer, abogado penalista, showman y candidato presidencial. Eventos con música, pólvora, videos con inteligencia artificial, ejército de bots y un esquema de seguridad digno de jefe de Estado antes de ser jefe de Estado.
Su gran promesa es la llamada “patria milagro”: mano dura, valores tradicionales, oposición al aborto, al matrimonio igualitario y a la adopción por parejas del mismo sexo. También prometió “destripar a la izquierda”, frase que probablemente no aparecerá en los libros de educación cívica.
La verdadera derrota se llama Petro
Más allá del personaje, el voto fue leído como un enorme rechazo al gobierno de Gustavo Petro. El presidente termina su mandato con el país agotado por la inseguridad, el déficit fiscal, el colapso del sistema de salud y una colección de escándalos que haría sonrojar a cualquier administración latinoamericana promedio.
Muchos votantes de clase media y baja que apoyaron a Petro en 2022 terminaron migrando hacia De la Espriella, mientras las élites económicas, que al principio desconfiaban del candidato ultra, acabaron abrazándolo como quien encuentra una salida de emergencia.
La Colombia partida en dos
El dato más brutal de la jornada no es quién ganó, sino lo dividida que quedó Colombia. La participación fue récord: 63%, la más alta de la historia. Y la diferencia entre ambos candidatos es menor que los votos nulos y en blanco.
Mientras en Barranquilla los seguidores de De la Espriella celebraban como si hubieran ganado el Mundial, en Bogotá y otras ciudades la izquierda llamaba a defender las conquistas sociales y a mantenerse movilizada.
En resumen: Colombia eligió presidente, pero no eligió paz política. El Tigre llega al poder con casi 13 millones de votos… y con casi la misma cantidad de colombianos enfrente.
Y así, el país que hace cuatro años presumía haber elegido por primera vez a un presidente de izquierda, ahora le entrega la banda presidencial a un abogado ultraconservador que hizo campaña como estrella de TikTok, habló de megacárceles, prometió mano dura y recibió felicitaciones inmediatas de Trump.
Latinoamérica, nunca cambies.