El Madrid le remontó a la Roma en un partidazo
Nunca nos imaginamos decir esto, pero al chile nos da muchísimo FOMO no haber ido a comer al Chili’s ayer. Este miércoles jugó el Madrid detodalavida contra la Roma di tutta la vita en la Champions y al chile qué partidazo. Los romanos empezaron ganando con un golazo que metieron al minuto 20, pero a los 5 minutos Mbappé empató. Se fueron así al medio tiempo y, luego, casi al inicio del segundo, los romanos metieron otros dos goles. Al 80 el equipo de Santi iba perdiendo 3-1, pero, en menos de diez minutos, los madrileños metieron 3 goles y remontaron. Al final quedaron 3-4 a favor de los weyes de Madri’. Lo que hizo que todos los Chili’s de México (famosos por congregar a la bandita godín que se siente españoleta) explotaran de la felicidad y que se viviera un ambientazo en el Santiago Cervecéu. También jugó el PSG y le metió una arrastrada al Man City en otro juegazo en el que quedaron 4-2, pero de ese no les vamos a hablar tan a detalle porque ya no nos da el espacio.
El Milagro Madrileño
Si el Real Madrid jugara a dominar los partidos, la Champions perdería la mitad de su rating. En Roma, los ídolos de Santi salieron a regarla cada dos por tres, se comieron un gol tempranero de De Roon y dejaron que Malen les clavara dos pepinos para ponerse 3-1 abajo, todo mientras Mbappé metía un gol de pura chiripa que ni él entendió. Pero cuando la Roma ya estaba pensando en la pizza del festejo, Mourinho sacó a Vinicius, mandó al ruedo a Carlos Espí y a Endrick, y estos brothers recordaron sus viejas mañas: dos goles en dos minutos para empatar y, al 90, Rüdiger cayéndose de nalgas empujó un tiro de esquina para clavar el 3-4. Partidazo.
Masterclass de Luis Padrique
No les contamos tan a detalle sobre este partido en el primer párrafo, pero acá ya se los vamos a detallar. El 4-2 del Paris Saint-Germain en el Etihad al chile fue una masterclass de Luis Enrique (el entrenador parisino) frente al equipo de los de Oasis. El City de Maresca confundió tener el balón con tener el control. Se la pasaron dándose pases (de los de fut, no de los otros) en el mediocampo, pero Hakimi se la pasó asfixiando a Doku y Cherki no encontraba una sola línea libre. Por lo que Haaland andaba triste y solo en el ataque. Adelantar tanto las líneas sin saber qpd fue un suicidio anunciado: la zaga de Guéhi y Dias quedó en pelotas, regalando una avenida entera para la carnicería francesa.
A Luis Padrique le bastó ordenar un 4-5-1 paciente y esperar a que el rival se equivocara solo. A la primera que Vitinha cazó un rebote, Dembélé y Doué salieron disparados para clavar tres goles en 45 minutos con Akliouche haciendo y deshaciendo a placer. El 4-2 definitivo demostró que tener la pelota sirve de muy poco cuando al contragolpe te desmantelan el changarro en media hora, por más corajes que Haaland hiciera en el segundo tiempo.