Carlos Gutiérrez Mancilla le avienta agua puerca a Máynez para mantener vivo su récord de broncas en el Congreso
Hay políticos que destacan por sus iniciativas de ley, otros por sus discursos en tribuna, y luego está Carlos Gutiérrez Mancilla (un plurinominal del PRI que básicamente es el equivalente a un porro en la Cámara de Diputados). Este brpther se ha agarrado a madrazos más veces que Adame en cualquier semáforo de la Cedemex: se le fue al cuello (lol) a Arturo Ávila (el cero votos), también se jaló de los pelos con Fernández Larroña (amén), encaró al morenista Zenyazen Escobar y hasta en el INE anduvo regalando empujones. Como en San Lázaro la productividad parece que se mide en greñazos, esta vez enriqueció su catálogo persiguiendo a Jorge Álvarez Máynez por los pasillos para aventarle un bote de agua puerca al emecista por la crisis hídrica de Jalisco. Nos prometieron el tiro estelar de la tarde, pero el espectáculo terminó en puro amague: Máynez acusó “política de porros” desde la protección de su comitiva y nos quedamos con las ganas de ver madrazos de verdad en el ring legislativo.
Nomás ladran y no muerden
Todo parecía una escena de una pintura renacentista. El diputado priista irrumpió gritando “asesinos” y cargando un contenedor de agua turbia etiquetado con la frase “MC mata”. La queja sobre la contaminación del agua en Jalisco es legítima, pero en manos del priista derivó de inmediato en su especialidad: manotazos, empujones con la bancada fosfo-fosfo y un despliegue de guaruras que abrieron espacio justo a tiempo para evitar que la cosa pasara de los jalones de saco habituales. No nos sorprendería ver a este elegante caballero en la porra del América.
Para dar show
Lo de Gutiérrez Mancilla ya no es un exabrupto pasional, es su principal activo en la nómina del partido. El PRI descubrió en este muchacho a su choque frontal ideal: cuando el debate técnico se pone feo o Alito Moreno necesita un distractor mediático, mandan al choque a su perro de pelea plurinominal estrella a repartir pechazos y aventar líquidos sospechosos. Una lástima que todo el circo terminara en pura labia, dejando a la afición del Congreso (y a todos nosotros) esperando los madrazos reales mientras el poder legislativo sigue operando como una arena de lucha libre de tercera categoría.