El IMSS intercambió por error a dos bebesitas bebelines
Hay personas que llegan a este mundo en el nivel más cabrón posible…. y la gran mayoría de ellas tienen una cosa en común: nacieron en algún hospital del IMSS. Pero si, por sí solo, ese simple hecho no fuera ya una durísima cuesta a arriba, todavía hay dos chiquillas chicas que lo tienen aún más complicado. Las bebés habían nacido hace un mes en Mexicali (otra prueba más de vida) y se habían ido muy felices “con sus familias”, pero hace unos días los weyes del Hospital No. 31 del IMSS les llamaron para decirles, como quien no quiere la cosa, que estaría buenísimo que por puro protocolo las bebés y sus mamás se hicieran un análisis de ADN. Y fue ahí cuando cayeron en cuenta que, cual marido cuerneado, las dos familias estaban criando a una bebé que no era suya. Al parecer, en algún momento a las toddlers se les cayó el brazalete que les pusieron en el hospital, y algún R1 bastante idiota los puso mal…. Así que sí, el hospital entregó intercambiados a los bebés, provocando un live action de la clásica escena de The Lupita’s Rosa en donde el papá se se sorprende de que “quéeee, es negrooooo? Mi hijo es negrooooo?”. Al final, las bebés ya fueron entregadas a sus familias y el IMSS solo salió a decir que sí la cagó poquito, pero que sorry….
Desde tu privilegio
Hay personas que empiezan su vida con una ventaja enorme: nacer en el ABC, con un apellido que no acaba en “ez”, con una mamá que tiene al pediatra en WhatsApp y con un closet repleto de Bonpoint ya armado. Y luego están los que nacen en el IMSS, donde aparentemente también existe la posibilidad de que te entreguen a la familia equivocada y se tarden un mes en descubrirlo.
Eso fue exactamente lo que pasó en el Hospital de Gineco Pediatría No. 31 de Mexicali… que de por sí nacer en Mexicali ya está muy cabrón. Dos bebés nacieron ahí, fueron dadas de alta y se fueron a sus respectivas casas con dos familias que, durante un mes, hicieron lo que hace cualquier familia con una recién nacida: dormir poco, cambiar pañales y asumir que efectivamente les habían entregado a su propia hija.
Annie y Halley
Hace unos días, el hospital pidió que las dos bebés y sus mamás se hicieran pruebas de ADN y ahí se descubrió que las niñas habían sido intercambiadas. Según explicó uno de los padres, el personal del IMSS les dijo que una de las bebés había perdido su pulsera de identificación y que, cuando se la volvieron a poner, alguien cometió el pequeño error de ponerle la de la otra. Un error bastante menor si estás etiquetando cajas de archivo; ligeramente más relevante si lo que estás etiquetando es un ser humano que acabas de sacar del hospital.
Lo más cabrón es que las familias aseguran que durante todo ese mes nadie les explicó que existía algún problema. Es decir, las dos parejas se fueron a su casa, hicieron su vida y criaron a la bebé que les entregaron mientras en algún lugar del IMSS alguien aparentemente confiaba muchísimo en la capacidad de una pulsera para mantener funcionando todo el sistema.
Cuando llegaron los resultados de ADN, finalmente se confirmó el intercambio y las niñas fueron entregadas a sus familias biológicas. El IMSS reconoció el error, ofreció disculpas y anunció que va a revisar sus procedimientos para evitar que vuelva a ocurrir. Gabriela Paredes Orozco, funcionaria del Instituto, también ofreció acompañamiento psicológico, médico y jurídico.
Porque después de pasar un mes criando a la bebé equivocada, supongo que lo mínimo que puede ofrecerte el IMSS es terapia para procesar que durante cuatro semanas tu hija resultó ser, literalmente, la hija de otra persona.