ShameBrut llenó el Zócalo para dar el peor stand up de la historia
Como saben, la señora que dice ser presidenta de este país se siente la Banda El Recodo y lleva todo septiembre trepada en una guagua vieja (eso dice, aunque en realidad va en el Gulfstream G550 que le compró el Ejército) recorriendo el país para dar distintos informes en cada estado con el fin de contar todos los logros de su gobierno en estos dos años…. pero como no hay ninguno, entonces mejor se dedica a esparcir más mentiras que niño que no hizo la tarea. Y tras recorrer de costa a costa este México Mágico, ayer cerró su World Tour con una concentración masiva de chairismo en el Zócalo. Evidentemente el amor fue comprado barato (con dos Frutsis y una torta de jamón de puerco) para los miles de acarreados que llenaron el mismo spot que hace unos meses era el Fan Fest del Mundial. ¿Y qué tanto dijo en su speech? Las mismas mentiras de siempre…. que vamos muy bien, que hay medicamentos, que hay paz, que la gente tiene más lana que nunca, que el Tren Maya es como los bala de Japón, etc etc etc. Ahhh bueno, y también aprovechó para cantar su más grande éxito: defensa de la soberanía, cooperación sin subordinación y básicamente CHSPTM, Donald Trump. Pero lo más relevante de todo este Sonidero del Bienestar es que hasta el Zócalo llegó un señor pidiendo justicia por su hijo, quien murió hace 20 años por una negligencia en un hospital público de Sonora. ¿Y cómo reaccionó la Señora que dice que con el pueblo todo y sin el pueblo nada”? Le valió madres y su equipo sacó en chinga al manifestante.
Se acabó la Gira de la Mentira
Hay algo muy bonito en los Informes de Gobierno: durante unas horas, México deja de ser un país con problemas y se convierte en un enorme festival de autoelogio donde el Gobierno se cuenta a sí mismo lo bien que le está yendo. Y este domingo Claudia Sheinbaum se montó uno bastante espectacular en el Zócalo, con miles de personas, banderas, aplausos, Clara Brugada, pantallas, discurso histórico y toda la producción necesaria para que pareciera que México acababa de ganar la Copa del Mundo y no que simplemente la Presidenta estaba entrando al tercer año de su sexenio con el país prácticamente incendiado.
La cosa estuvo especialmente patriótica. Sheinbaum habló de independencia, soberanía, intervencionismo, de que los mexicanos no queremos que ninguna potencia extranjera nos diga qué hacer y de que México tiene dignidad en su ADN. Básicamente una TED Talk de nacionalismo mexicano, pero con más acarreados y menos sillas ergonómicas. También hubo tiempo, por supuesto, para recordar a Andrés Manuel López Obrador, porque aparentemente incluso cuando el evento es de Claudia hay que sacar a pasear al señor de Palenque para que nadie olvide quién inventó la franquicia.
La Presidenta aprovechó además para presumir el respaldo popular que tiene su Gobierno y mandar el mensaje de que aquí estamos todos muy unidos, muy soberanos y muy orgullosos. Una especie de México Premium, edición Zócalo, donde todo funciona, el pueblo está feliz y las únicas amenazas importantes vienen de Washington. Porque si algo necesita un Gobierno con semejante despliegue de seguridad, producción y propaganda para celebrar sus propios resultados es, aparentemente, un señor con una pancarta.
El Pueblo no parece estar “feliz, feliz, feliz”
El señor se llama Edgar Mondragón y estaba entre las primeras filas del Zócalo cuando decidió sacar una pancarta dirigida a Sheinbaum. “¿En manos de quién están nuestros hijos?”, preguntaba, mientras reclamaba justicia por su hijo Ismael Mondragón Molina, quien murió en diciembre de 2004 en el Hospital Infantil del Estado de Sonora. El hombre lleva casi 22 años reclamando por el caso y acusando que los responsables siguen impunes.
La pancarta duró bastante menos que la administración de Vicente Fox. Miguel Torruco, subsecretario de Seguridad federal, se acercó a Mondragón, le pidió que la bajara, lo agarró del brazo y, junto con otras personas, terminó sacándolo del evento. Todo esto mientras Sheinbaum estaba dando un discurso sobre soberanía, dignidad y demás cosas que suenan preciosas en una pantalla gigante hasta que aparece alguien que quiere hablar de su propio caso.
Y tampoco era la primera vez. Mondragón ya había interrumpido a Sheinbaum en un evento en Pachuca con exactamente la misma pancarta. En aquella ocasión, la Presidenta le dijo que, si quería, al terminar el evento podía atenderlo. El señor volvió a intentarlo ahora en el Zócalo, porque aparentemente después de 22 años uno desarrolla una paciencia bastante selectiva.
Y qué dijeron del caso?
Obviamente la 4T ni madres, pues hasta corrieron al pobre Don.
El Gobierno de Sonora, por su parte, reconoció que el proceso penal continúa y que la familia mantiene acompañamiento jurídico. También señaló que el Estado mexicano reconoció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos su responsabilidad internacional por el caso y que ya hubo indemnización, disculpa pública, cobertura de salud, becas y otras medidas de reparación.