Ro Chamoya se lanzó a una carnita asada en Badiraguato
Qué bonita es la vida, no? El aprender a disfrutar de las pequeñas cosas, como una carnita asada rodeada de la gente que te quiere y te protege. Poner la carne al carbón, abrirse un par de caguamas y que, de la nada, en ese viejo equipo de sonido comprado a pagos en el Elektra empiece a sonar “45 cargos y un chingo de cerveza… y un montón de sombrerudos tirando fiesta”.