Mientras el IMSS colapsa, Gatell vive como marqués en Ginebra
Mientras en México nos curamos con pura fe y una pastilla de paracetamol cada ocho horas y nos salen con que las medicinas no llegan por un trámite atorado desde 1960, el arquitecto de todas nuestras pesadillas durante la pandemia (Dr. López Gatell) encontró la forma perfecta de superar el trauma nacional: irse a sanar el PTSD causado por el Cobicho a Ginebra todo pagado (por nosotros). Resulta que la Cancillería le soltó a Hugo López-Gatell un paquete digno de realeza, que incluye un sueldito de $2.5 millones de pesos al año (unos 10 mil euros mensuales por hacer-como-que-hace en la ONU, lol), seguro de gastos médicos mayores de alcurnia para toda su familia y, por si fuera poco, un total de $646 mil pesos por el “menaje de casa” (o sease, la mudanza completa). Lo curioso es que, además de sus muebles, Gatell metió en esa factura pública el embarque y flete transatlántico de su camioneta personal (una Peugeot 3008 modelo 2024) para no tener que comprarse un coche allá ni andar en transporte público, no se vaya a enfermar de algo. Neta que ser de Morena es el mejor negocio del mundo.
Final Feliz para Dr. Muerte
No es solo el hecho de que el exsubsecretario cobre unos 10 mil euros mensuales por hacer como que trabaja ante los organismos internacionales, sino el nivel de detalle de sus privilegios que se ganó por decirnos que el COVID no era la gran cosa y que un tapete con cloro y cubrebocas nos salvaría. Hoy, el mismísimo Gatell disfruta de los chocolates y quesos finos, de la tranquilidad y de un tren de vida de primer mundo financiado religiosamente por los mexicanos que todavía se forman a las cuatro de la mañana para conseguir una cita médica.
La austeridad republicana de la Transformación de Cuarta le financió el viajecito transatlántico a un flamante Don Bueno para Nada para que pueda pasearse muy dignamente por las impecables calles suizas.
En Suiza la Vida Es Más Sabrosa
Las matemáticas del gobierno brillan una vez más: mientras a los médicos de primera línea les ofrecen aumentos de risa, la diplomacia mexicana se encarga de que sus mejores cuadros de honor vivan como magnates en el extranjero. Un premio al mérito por dejar al país con miles de muertes evitables. Qué bonita es la congruencia cuando la pagan los demás.