Aprobaron mil millones más para el IMSS y ninguno es para medicinas
Y bueno, el desmadre más grande del IMSS no se ve que esté ni cerquita de terminar. Los IMSS-Workers quieren que se les dé lo más elemental para hacer su chamba (tipo medicinas sin que la famosa Ley Mordaza les impida poder levantar la voz para poder ejercer su trabajo de una manera digna), mientras que el gobierno lo único que quiere es que ya se callen y dejen de estar bloqueando las calles. Así que cuando la Comisión de Seguridad Social de los diputados votó para sacarse de la manga $1,000 millones de pesos extra para el presupuesto del IMSS, la neta es que no nos pareció mala idea. Pero, como todo lo que hacen los morenos, esto tiene sus letras chiquitas y, obvio, no es para apoyar al Pueblo Bueno y Hospitalizable. Esta pequeña bolsita viene con dedicatoria exclusiva para “prestaciones sociales e incentivos burocráticos”. Como sabemos que no hablan Moreno, se los traducimos: esto es lana dedicada únicamente a consentir a la cúpula más alta del Sindicato del IMSS (mientras los doctores de a pie, siguen en las mismas y los hospitales se siguen cayendo). Qué bontio ver que nuestro sistema de salud va cayendo poco a poco en el mismo camino que la educación con la CNTE.
O sea sí, pero ¿y lo demás?
Nadie pone en duda que el personal médico de primera línea cobra sueldos miserables por jornadas inhumanas, que sus condiciones de trabajo deberían de mejorar sobre todo después de vivir el Live Action culero de The Pitt todos los días de sus vidas. Sin embargo, la crema y nata gremial tampoco es nada tonta: usar el cansancio y las carencias del personal de salud como pretexto ideal para exigirle más billetes al Erario, sabiendo que ni un solo centavo de ese paquete se va a traducir en camas decentes o en farmacias surtidas, y que genuinamente no sabemos si sí les llegará los enfermeros y demás trabajadores. En vez de auditar dónde quedó la masa de dinero que ya recibe el instituto o apretar a los altos mandos, la brillante solución parlamentaria fue engordar la partida sindical para mantener la fiesta en paz en los despachos.
Saquen turno
El negocio perfecto no existía hasta que los líderes sindicales se convirtieron en diputados para autoaprobarse partidas millonarias. Mientras el médico de guardia sigue haciendo milagros sin insumos y los derechohabientes se forman desde las cuatro de la mañana a ver si de pura casualidad hay sistema, en las cúpulas celebran el “presupuesto histórico”. En el papel, el IMSS es Dinamarca; en la práctica, los mil millones van directito a mantener contenta a la cúpula sindical, dejando a la gente con la receta de siempre: tres semanas de espera y mucha fe. Por lo mientras, el intern ya fue a sacarle ficha a su abuela, para que cuando se ocupe ya vayan haciendo la fila de una vez.