Milei recibe a los universitarios argentinos con una sobredosis de gas pimienta y trancazos
Como ya todos sabemos, en el ‘68 un grupo de estudiantes mexas armaron un desmadre en México porque el presi de aquel entonces los acusaba de ser unos comunistoides y los reprimía cabrón. ¿Qué hizo el gobierno al respecto? Los reprimió todavía más kbrón y los balaceó en Tlatelolco. Y algo así está volviendo a pasar este año, pero en el país del 15%. Resulta que ayer el centro de Buenos Aires se convirtió en una carnicería a cielo abierto después de una marcha de miles de estudiantes, profesores y demás que salieron a exigirle a Milei que no vetara la Ley de Financiamiento Universitario. Lo que básicamente una legislación pensada para rescatar a las universidades públicas de la quiebra total (como todo lo demás en ese país que ya está a dos de tener una devaluación tan gacha como la de Venezuela). ¿Y cuál fue la respuesta del wey que sueña con ser Trump? Pues aplicó la vieja confiable: se los madreó con el escuadrón antimotines, gases lacrimógenos y macanazos. Todo resultó en decenas de heridos, manifestantes asfixiados en el pavimento y, seguramente, un montón de soon-to-be licenciados a los que ya no les parece tan mal la idea de venirse a meserear a la Condesa.
Licenciado Trancazo
Mientras en el mundo de X y TikTok Milei andaba desatado reposteando memes, presumiendo su cruzada contra el “cáncer socialista” y festejando con el clásico “¡No hay plata!” para justificar la quiebra de las universidades públicas, la realidad sobre el asfalto porteño era un sainete de terror. Mientras el Presidente jugaba a ser un influencer del libre mercado desde la comodidad de la Casa Rosada, a solo unos metros la Policía Federal y la de la Ciudad decidieron que la mejor forma de despejar el paso a los automovilistas era asfixiando a catedráticos y moliendo a palos a los pibes que salieron a defender la educación como si estuvieran acumulando puntos para un bono de productividad.
Unos milloncitos
Las matemáticas de la “austeridad” libertaria son hermosas: mientras un profesor universitario de asignatura cobra la miserable cantidad de $2,500 pesos mexicanos al mes (ya ni para los pasajes del camión, no se pasen), los senadores y legisladores que respaldan el veto de Milei se aumentaron la dieta a más de 8 y 9 millones de pesos argentinos (aunque les suene a muchísimo, a pesar de que se crean la Europa de Latinoamérica su moneda está más devaluada que nada y son como $120,000 pesos mexas mensuales). Por si fuera poco, el mandatario festejó el recorte a las aulas invitando a sus diputados aliados a comilonas y asados oficiales. Así funciona el pdo: políticos atiborrándose de banquetes con viáticos de lujo, universidades operando como si fuera el medievo, y los estudiantes recibiendo su respectiva ración de gas pimienta casi que por pedir papel en los baños.