La Doctora Ambientalista les cerró los verdes a la Semarnat…
¿Se acuerdan quw nuestra PresidentA Científica también es doctora en Medio Ambiente? Bueno, pues aunque lleva media vida presumiendo que ella sí sabe cómo salvar al planeta, parece que para 2027 la ShameBee decidió que los arbolitos también tienen que aprender a vivir con austeridad republicana. Su proyecto de presupuesto propone bajar de $212.5 mil millones a $160.1 mil millones de pesos los recursos etiquetados para adaptación y mitigación del cambio climático: 52.4 mil millones de varos menos que este año y una caída de 27% en términos reales. O sea, malas noticias para los hippies, las tortugas y cualquiera que todavía separaba la basura pensando que el Gobierno también estaba poniendo de su parte.
Green Cut
El recorte aparece en el Anexo 16 del PPEF 2027, que es básicamente la carpetita donde Hacienda mete todo lo que asegura que sirve para combatir o adaptarnos al cambio climático. Y el timing está precioso: México viene de huracanes, sequías y temperaturas cada vez más extremas, mientras especialistas ya advierten que el país podría enfrentar mayores riesgos por fenómenos como el Super-Niño.
Para Lorena Caballero, del Grupo de Financiamiento Climático de Latinoamérica y el Caribe, el problema no es solamente que haya menos lana, sino que esto ocurre mientras la política energética mexicana sigue apostándole durísimo a los combustibles fósiles. Básicamente, menos dinero para enfrentar el cambio climático mientras seguimos echándole carbón, figurativa y no tan figurativamente, a varias de las cosas que lo provocan.
Tren Eco-Maya
Pero tranquilos, porque aparentemente el medio ambiente sí tiene un consentido. Dentro de esos 160 mil millones de pesitos “climáticos”, el Gobierno etiquetó alrededor de 139 mil millones para Servicios Públicos de Transporte Masivo de Personas y Carga del Tren Maya. Sí, el mismo Tren Maya cuya construcción lleva años protagonizando pleitos ambientales ahora aparece en la contabilidad como parte de la estrategia para combatir el cambio climático.
El problema, según GFLAC, es que Hacienda presenta un montón de programas bajo la etiqueta verde pero no explica con suficiente claridad cuánto de ese dinero realmente contribuye a reducir emisiones o ayudarnos a adaptarnos al cambio climático. Entonces el Anexo 16 empieza a parecer menos una radiografía del gasto ambiental y más esa amiga que pone “ensalada” en MyFitnessPal después de pedirla con pollo empanizado, queso, crutones y medio litro de ranch.
Alicia pide fiado
Y parece que hasta dentro del Gobierno saben que las cuentas están medio raras. Alicia Bárcena, titular de Semarnat, ya anda tocando la puerta de Hacienda para conseguir más recursos, de acuerdo con funcionarios de la dependencia. Porque una cosa es poner al Tren Maya dentro de la bolsita verde y otra bastante distinta es financiar conservación, adaptación, monitoreo ambiental y todas esas cosas menos sexys que no tienen estación con aire acondicionado.
Así que la Doctora podrá traer credenciales científicas, hablar de transición energética y llegar a las cumbres climáticas con la tarea estudiada, pero el presupuesto es donde se ve qué tanto cuestan realmente las prioridades. Y para 2027, aparentemente salvar al planeta tendrá que hacerlo con 27% menos lana. Greta, ve vendiendo tu Stanley.