La Casa de Toño está llena de prestanombres shady…
Seguro todos nos hemos ido a echar nuestro pozole o nuestras flautitas a la Casa de Toño. Ya habían salido cosas bastante shady de que le cosían los bolsillos a sus empleados para que no se clavaran lana y cosas así, pero lo que sacó una investigación de El CEO neta no tiene madre. Resulta que, durante más de 10 años, House of Toño operó como si fueran los Pollos Hermanos. Es decir que, no traían una sola empresa familiar que hacía un pozole que te mueres, sino que también creó una red de 27 empresas. Estas estaban brandeadas con presuntos prestanombres: amas de casa, estudiantes y hasta viejitos mientras el Toño original y todo su clan, estaban fuera de los registros públicos. El teatrito les funcionó hasta 2025, cuando los dizque socios le vendieron sus acciones a Toñín por menos de $50 mil varos, a través de 2 sociedades. Para que más o menos topen, según la Biblia de las Finanzas (Bloomberg) genera $50 millones de dolarucos al año. Toda esto mientras se está discutiendo si se vende este Emporio del Pozole a Grupo Gigante.
El Pozole Corporativo
Lo más precioso de este show es cómo estaba armado el organigrama. Según la investigación de El CEO, entre los “socios” aparecían empleadas de La Casa de Toño, amas de casa, estudiantes y personas de la tercera edad. Por ejemplo, una chava vinculada a una tortillería en Los Reyes-La Paz aparecía como fundadora de una empresa que administraba siete sucursales; otra compañía tenía como socias a una analista de nóminas del restaurante y a un ama de casa de Guerrero. En otros casos había datos personales alterados o personas que no tenían ni una aleta de sharks.
No Eran Empresitas De Adorno
Estas sociedades no estaban ahí para decorar el organigrama. Administraban las 66 sucursales de La Casa de Toño, además de fábricas de flautas, flanes y tostadas, el centro de distribución y las oficinas centrales. Durante años también tuvieron diferentes registros fiscales, cuentas bancarias y figuras patronales, aunque muchas compartían la misma notaría y estaban conectadas con personas cercanas al verdadero Toño.
El detalle es que Marco Antonio Campos Paradán y su familia casi nunca aparecían como propietarios directos de esta red, aunque él sí tenía registrados a su nombre los derechos de la marca La Casa de Toño y desde 2019 les daba licencias de uso a estas empresas.
La recompra milagrosa
Todo cambió a finales de 2025. Los socios misteriosos comenzaron a cederle sus acciones a Toño por menos de 50 mil pesos, y mediante dos sociedades —Las 2 Poblanas CDT e Impulsora Gastronómica FLOCLATO— él y su familia finalmente aparecieron formalmente como dueños y administradores del conglomerado. El contraste está medio delicioso: esas participaciones se movieron por decenas de miles de pesos mientras Bloomberg reporta que el negocio genera alrededor de 50 millones de dólares de flujo operativo al año.
Y justo cuando ya acomodaron la casa (lit), Bloomberg reportó que La Casa de Toño explora una venta con una valuación de hasta 400 millones de dólares, y Grupo Gigante —los de Toks y Shake Shack— aparece como uno de los principales interesados. De hecho, Gigante acaba de refinanciar deuda por hasta 3 mil 500 millones de pesos, movimiento que podría darle más espacio para financiar una compra.