
No cabe duda de que la inteligencia se hereda… y la falta de ella, también. Estamos encantados con la gran batalla que tuvo el crío del Macuspano con un chatbot, en la que evidentemente el querubín va perdiendo. Resulta que el habitante con más riesgo cardiovascular de todo Woodlands fue víctima de las verdades de Grok, quien lo describió como “nepobaby”, “gordo inútil” y “mantenido hipócrita”. El tema es que de tanto sobrepeso, el Nini del Bienestar acabó con la piel súper delgada e hizo un escándalo inmenso pidiendo que Elon Musk viniera de rodillas a ofrecerle una disculpa. Grok le contestó con algo tipo “médicate mi anfibia” y le recordó que ni de pedo podía darle una disculpa.

José Ramón López Beltrán, el hijo del presidente que podría castear para hacer sumo, descubrió el lado menos zen de la libertad de expresión cuando Grok, la IA de X, decidió responderle como cualquier usuario promedio de la red: con insultos, body shaming y la palabra “nepobaby” incluida.
El hijo de AMLO no lo tomó como sátira, sino como acoso automatizado, y exigió disculpas directas a Elon Musk, explicación técnica y protocolos anti-burlas. Según López Beltrán, el problema no es el usuario que pidió la broma, sino el diseño, los filtros y la supervisión del algoritmo, al que acusó de normalizar el clasismo y amplificar narrativas falsas. Grok respondió que todo fue una sátira hipotética basada en comentarios comunes y que busca fomentar debates constructivos, aunque el texto incluía “mantenido”, “hipócrita” y otros adornos digitales. El pleito escaló de meme a debate sobre responsabilidad de la IA, libertad de expresión y hasta rendición de cuentas tecnológica, todo desde la comodidad de X.