
Por otro lado, Doña Nobel Mäcorina Machado también anda más migajera que Sofi marcandole a su ex en la pda a cantarle la de “te quedó grande la yegua”. Y es que desde el lunes, Ma(n)chado dijo que estaba dispuesta a darle a Trump su Nobel de la Paz con tal de que la deje ser presidenta de Venezuela porque se lo merece muy cabrón. Afortunadamente el Comité Noruego fue el hombro que le dijo “amiga date cuenta”, pues ayer dejó en claro que el Nobel de la Paz es intransferible…
El Instituto Nobel tuvo que salir a dar una clase básica de reglas: el Nobel no es transferible, no se hereda, no se presta y no se puede “compartir” como vape en la peda. La aclaración llegó después de que María Corina Machado dijera en Fox News que quería darle el premio de la Paz a Donald Trump, como si fuera medalla de torneo amistoso. Machado ya le había dedicado simbólicamente el galardón por la captura de Maduro y volvió a agradecerle públicamente sus acciones, aunque admitió que ni siquiera han hablado. El Nobel, sin embargo, no funciona por likes, dedicatorias ni gestos diplomáticos improvisados: el nombre ya está grabado y no se borra. Según The Washington Post, aceptar el premio fue justo lo que molestó a Trump, quien habría perdido interés en respaldar a Machado como figura de transición en Venezuela. En la lógica trumpista, quedarse con un Nobel que él quería es una traición que no se perdona.