
A mi Jorge Ramos casi lo linchan cuando se le ocurrió ir a Caracas a entrevistar a Nicolás MaGuango y preguntarle sobre los presos políticos que estaban en cárceles venezolanas. Y es que los chavistas pasaron décadas diciendo que eso no existía en el país, pero casualmente ayer anunciaron que liberarían a muchos de ellos, reconociendo de esta forma que son una dictadura. El hermano de Delcy (que al parecer ahora es el number 2 del país) aseguró que un número importante de “extranjeros y venezolanos” sería liberado inmediatamente como “un gesto de paz”. Al parecer, así se dice en slang marico a “nos aterra el gringo ese y vamos a ser más sumisos que Melania”.
Caracas anunció un “gesto de paz unilateral” que consiste en soltar a un “número importante” de presos, frase deliberadamente vaga marca chavismo clásico. Jorge Rodríguez evitó decir “presos políticos”, pero en la lista aparecen Rocío San Miguel, analista incómoda, y Enrique Márquez, excandidato presidencial que alguna vez fue parte del decorado electoral del régimen. El gobierno vendió las excarcelaciones como un acto soberano, no como respuesta a presiones internacionales, y aprovechó para agradecer la diplomacia infinita de Zapatero, Lula y Catar. Entre los liberados hay varios españoles y otros con doble nacionalidad, mientras el canciller español habló de “primer paso”, expresión habitual cuando nadie se atreve a decir que esto ya se vio antes. ONGs recuerdan que en Venezuela siguen encerradas cientos de personas por motivos políticos y que, en experiencias previas, la “libertad” suele venir con restricciones, vigilancia y prohibiciones de salida del país