Chocaron 2 choppers en el mount Everest
Uno pensaría que el monte Everest tiene literalmente todo el Himalaya alrededor y hay un buen de espacio, pero, aun así, dos helicópteros encontraron la manera de coincidir exactamente en los mismos tres metros de aire. Este martes, dos choppers de Fishtail Air y Air Dynasty intentaron aterrizar al mismo tiempo en Pheriche (una parada en la ruta hacia el campamento base del Everest) y sus hélices terminaron chocando cuando estaban prácticamente tocando el suelo. El accidente dejó un turista indio de 47 años fallecido y otras tres personas heridas. Y aunque a primera vista parece uno de esos accidentes tan improbables que cuesta entender cómo pasó, el contexto ayuda bastante a explicarlo: el helipuerto está a unos 4,200 metros de altura, no tiene control aéreo local y los pilotos básicamente tienen que ponerse de acuerdo entre ellos para decidir quién aterriza primero, justo en plena temporada alta de vuelos hacia el Everest.
Traffic del Himalaya
Uno de los helicópteros venía desde Gorakshep con dos turistas extranjeros y el otro había salido de Lukla cargando mercancía. Los dos llegaron a Pheriche desde direcciones opuestas y, cuando estaban a apenas dos o tres metros del suelo, los rotores terminaron alcanzándose. El golpe fue suficiente para que las palas de una de las aeronaves pegaran contra la zona de pasajeros de la otra, mientras la gente que estaba en tierra salió corriendo de ahí.
La persona que perdió la vida fue Vasanth Kumar Balaramudu, un turista indio de 47 años. También resultaron heridos otro pasajero, de Nueva Zelanda, y los pilotos involucrados; fueron evacuados hacia Katmandú para recibir atención médica.
Sin Torre, Con Fe
La investigación apenas empezó, pero las autoridades de aviación de Nepal ya señalaron que una falla de comunicación entre los pilotos es una de las principales líneas que están revisando. Y aquí es donde la logística empieza a sonar un poquito artesanal para estar hablando de helicópteros aterrizando en el Everest.
Pheriche está fuera del alcance de la torre de control del aeropuerto de Lukla, así que los pilotos tienen que comunicarse directamente entre ellos para coordinar las maniobras. Además, esa mañana el helipuerto estaba cubierto de nieve, lo que pudo dificultar todavía más distinguir bien la zona de aterrizaje y calcular dónde estaba la otra aeronave.
Uber Everest
El montón de helicópteros tampoco llegó ahí porque de pronto todos los turistas decidieran vivir su momento Mission: Impossible. En la región del Everest prácticamente no hay carreteras y las aeronaves son clave para mover suministros, llevar carga y, sobre todo, sacar rápidamente a excursionistas que sufren lesiones o mal de altura.
El problema es que en temporada alta también se disparan los vuelos turísticos. Pheriche está justo sobre una de las principales rutas hacia el campamento base y funciona como punto habitual de paso y reabastecimiento, así que el helipuerto perdido entre montañas puede terminar teniendo bastante más movimiento de lo que uno imaginaría cuando piensa en un pueblito a cuatro kilómetros sobre el nivel del mar.
De hecho, en la región ya existen restricciones a algunos vuelos turísticos porque las comunidades llevan tiempo quejándose del ruido, del impacto ambiental y de que el helicóptero se ha convertido en la versión Everest de pedir Uber para no caminar de regreso.
Volar Aquí Tampoco Ayuda
Nepal tampoco tiene precisamente un historial aéreo tranquilizador. Entre montañas altísimas, cambios repentinos de clima, pistas minúsculas y zonas donde el control aéreo simplemente no alcanza, el país acumula décadas de accidentes de aviación.
Desde 1979 se han registrado decenas de accidentes de helicóptero en Nepal y varios han ocurrido justamente en la región del Everest. En 2023, por ejemplo, otro helicóptero se estrelló en Solukhumbu y murieron seis personas, entre ellas cinco turistas mexicanos.
El choque de este martes podría convertirse además en la primera colisión entre dos helicópteros registrada en Nepal, así que las autoridades ya abrieron una investigación para revisar tanto la comunicación entre los pilotos como las condiciones del helipuerto. Porque resulta que llegar al techo del mundo ya no solamente implica preocuparse por avalanchas, frío y falta de oxígeno. Ahora también hay que checar si viene alguien por la derecha.