Blanca Cruz le pone freno de mano a los contratos del INE y bota a los incondicionales de Taddei para dizque poner todo en orden
Los 4Teros ya nos dejaron clarísimo que en su gobierno las crisis no se resuelven, solo cambian de dueño. Y es que bastó con que la Lupita Tawei dejara la silla de la presidencia del INE envuelta en un cochinero de corrupción para que estos brothers mágicamente se acordaran de que existe el verbo “fiscalizar”. Con la llegada de Blanquita Cruz como presidenta intern, esta doña canalizó a su Marie Kondo interior y se convirtió en una máquina de limpieza express: lo primero que hizo fue ponerse a cortar de tajo la repartición de todos los contratos y exigirle la renuncia a varios incondicionales de la Lupis, como José Alberto Pérez (que ya se bajó de su cargo) por una supuesta “revisión de perfiles”. Pero no nos hagamos tontos: esta purga no nace de un repentino ataque de honestidad en el INE. Es la maroma para barrer a los incómodos y garantizar que los jugosos contratos y las plazas del presupuesto electoral cambien de manos hacia la línea que ellos quieren.
El sabotaje logístico: sin boletas no hay paraíso
Pero el verdadero trasfondo de este freno de mano es mucho más maquiavélico. Al congelar las licitaciones operativas de golpe, la nueva administración no solo limpia la casa de enemigos; deja al árbitro electoral completamente desarmado para el proceso electoral del próximo año. Ya nos la sabemos: van a dejar pasar los meses entre burocracia, trabas y “revisiones” para luego salir con cara de sorpresa a decir que no hay condiciones logísticas ni presupuesto a tiempo para mandar a imprimir las boletas. Un desabasto provocado con precisión quirúrgica que les dejará la mesa servida para justificar cualquier parche, prórroga o control directo desde Palacio Nacional. Al final, tirar la casa abajo bajo la excusa de la corrupción ajena siempre ha sido el método más eficiente para adueñarse del terreno. Así se destruye lo único que, más o menos, nos garantizaba que nuestros votos sirvieran para algo.
Limpieza con dedazo
Revisar con lupa los expedientes y pararle la manguera a los proveedores es la forma elegante de decir que los cuates de la gestión pasada ya no entran en la nómina (o que, su mochada les va a salir más cara lol). Entre auditorías a modo y el rodadero de cabezas en mandos medios, el INE nos recuerda que esta democracia no es una institución seria, sino un tianguis donde el que llega viene a cobrarse su comisión. Lo divertido es ver la cara de los funcionarios salientes, que ya se veían cobrando aguinaldo gordo gracias al padrinazgo de Taddei, y que hoy tienen que entregar el gafete antes de que alcancen a sacar sus pertenencias de la oficina.