
El nuevo apodo de Marquito Rubio debería de ser “El Thousanduses”. Y es que ahora además de ser secretario de Estado, gobernador de Venezuela, el nuevo jefe de Claudia, regente de Cuba y Shah de Irán; nuestro Blondie favorito está coqueteando con la idea de ser el head coach de los Miami Dolphins. Resulta que el equipo más pinche de la NFL (después de los Jets) tuvo que correr a su coach, porque no logró clasificar al equipo a los playoffs. Con esto, a Marquito se le hizo cagado subir un post a Twitter para “desmentir los rumores” de que él iba a firmar contrato con los Dolphins. No se lo recomendamos, principalmente porque es más fácil convertir comunistas al capitalismo que regresar a los Dolphins a un nivel respetable de juego.
Los Dolphins hicieron lo que hacen cada enero: despedir al entrenador y prometer que ahora sí viene el proyecto bueno. Mike McDaniel se fue tras cuatro temporadas, dos años seguidos sin playoffs y otro intento fallido por devolverle relevancia a una franquicia atrapada en la nostalgia de los setenta. Se va con récord apenas positivo y cero victorias de postemporada, que es lo que realmente importa en Miami.
Mientras el equipo buscaba nuevo coach y mánager general, Marco Rubio decidió subirse al mame. El secretario de Estado, nacido en Miami y convertido en funcionario multitask del trumpismo, aclaró que no será candidato para salvar a los Dolphins porque está ocupado administrando medio gobierno de Estados Unidos y resolviendo crisis internacionales. Los memes lo pintaron como el “hombre para todo”, capaz de intervenir en Venezuela por la mañana y dirigir un entrenamiento de la NFL por la tarde, justo cuando Miami volvió a quedarse fuera de playoffs.