
No cabe duda que la boda de mi TayTay no está trayendo torta bajo el brazo, porque la temporada de los KC Chiefs está para el olvido. Más allá de que los eliminaron el domingo, ayer se confirmó la peor de las noticias: la lesión de Patrick Mahomes sí es muy seria. El wey tiene una ruptura de ligamento cruzado, por lo que se perderá el resto de la temporada (que básicamente es nada porque ya están eliminados)… pero bueno, sí se perderá varios meses en los que tendrá que estar en recuperación. Esperamos que esté al 100 para la boda de su compi Travis Kelce y pueda bailar el payaso de rodeo sin pedos.
Se apagaron las luces en Arrowhead y no fue por el clima: Patrick Mahomes se rompió el ligamento cruzado y con eso se acabó la temporada… y probablemente una era. Los Chiefs, acostumbrados al champán de enero, ahora miran el playoff por televisión como el resto de los mortales, algo que no vivían desde hace décadas. La jugada fue cruel y silenciosa: tacleo, rodilla torcida, gesto de dolor y el estadio entendiendo —en tiempo real— que algo muy serio acababa de pasar. Minutos después, el parte médico confirmó lo que nadie quería leer: LCA roto, quirófano en el horizonte y meses de rehabilitación. Kansas City no solo perdió el partido contra los Chargers; perdió la narrativa de invencibilidad que llevaba una década construyendo. Diez años seguidos en playoffs, varios Super Bowls, dominio absoluto… game over. Mahomes promete volver. Seguro. Pero la NFL no espera a nadie. Y el resto de la liga ya tomó nota: el trono está vacío.