El Quehacer
Últimamente parecería que si no abres un restaurante italiano, no existes. Entre tanta pasta, focaccia, burrata y hasta esperpentos como pizza de pastor, se agradece encontrar propuestas que no te hagan sentir atrapado entre la Toscana y la cosa esa en Puebla que es como pueblo italiano para gente de Satélite. Para celebrar que nuestro Principe del Bienestar (Andy) puso su propia marca de vino orgánico, esta semana traemos un lugar para ponerse bien wine o’clock y otro que nos recuerda que existe el sushi de verdad en este país (y no el suchi empanizado con chipocle y tampico).
Somma Mador


