Jay-Z, el encargado de organizar el Halftime Show del SB, se eligió a sí mismo para el siguiente año
En 2019 la NFL firmó un acuerdo con Roc Nation para que esta empresa (que le pertenece a Jay-Z) fuera la encargada de organizar la única razón por la que Sofi ve el Super Bowl: el Halftime Show. Estos brothers fueron los genios que llevaron a Shakira y J-Lo en el 2020, pero también fueron los mismos weyes a los que se les ocurrió llevar a Usher en el 2024. Como ya hemos visto, a veces tienen ideas muy buenas para este pdo y otras veces la kgan bien gacho. Y bueno, en nuestro muy humilde opinión, ahora la volvieron a kgar durísimo, pues Jay-Z se escogió a sí mismo para estar en el Halftime del 2027. No tenemos nada en contra de él (es mas, nos mma Empire State Of Mind y Ni**as in Paris), pero al chile no creemos que en pleno 2027 este brother sea la mejor opción. Pero bueno… cada quien…
Yo merengues
Desde que la NFL le entregó el control creativo de la música para lavarse la cara por el desmadre de Colin Kaepernick y los flojísimos shows tipo Maroon 5, el productor ejecutivo Jesse Collins siempre fue muy claro en las entrevistas: “Jay-Z es quien toma la decisión final cada año”. Para quienes no sepan o sean demasiado jóvenes, este señor es el responsable de Empire State of Mind (la rola que sube Sofi a sus historias cada vez que va a Nueva York), la favorita de los manifestantes franceses en este momento (Niggas in Paris), o simplemente lo ubican por ser el esposo de Beyoncé.
Y para 2027, tras evaluar meticulosamente a los candidatos en la mesa (donde según los chismes sonaban Miley Cyrus y Justin Bieber), el criterio del curador fue implacable. Jay-Z vio las opciones, se miró al espejo, vio sus 24 premios Grammy y sus 30 años de carrera, y concluyó que nadie estaba más capacitado para el puesto que él mismo. Conflicto de interés, ¿dónde?
Entre compas
En Hollywood ya se está armando la quiniela de invitados. Porque si algo sabe hacer este señor es cobrar favores: la gente ya da por hecho que se va a traer a Beyoncé al escenario para rematar el matriarcado del rap, a Rihanna de regreso o a cualquiera de la nómina pesada de Roc Nation.
Al final, Jay-Z logró el sueño dorado de cualquier ejecutivo: organizar el evento más visto del planeta, cobrar como productor, cobrar como artista estelar y vender el mezcal o el champán de la fiesta de después. Un genio.