
Cuando pensábamos que el fin de la era Bolivariana en Venezuela estaba cerca, tal vez estábamos regandola duro. En lo que no podemos calificar mas que un remake de la Guerra Fría, el Javier Alatorre Malo le marcó ayer a su Vlad-ledor Putin a pedirle que su barrio lo respalde. Putin le confirmó el compromiso ruso de ayudarles ante una posible invasión de Estados Unidos y que los Soldadisnkys Dimitris están al tiro para defender a Venezuela de la “creciente presión externa”.


Putin agarró el teléfono y básicamente le dijo al Javier Alatorre que habla chisto “tranqui, I got your back”…. Bueno, como se diga eso pero en ruso. Con el Caribe convertido en tablero de guerra y el Ruffle de Oro hundiendo narcolanchas como si fueran de feria, Rusia aprovechó para recordar que su tratado con Venezuela incluye cooperación técnico-militar, esa frase que suena a “si se arma, no te dejamos solo”. Desde Moscú insisten en que Washington está jugando con fuego: un despliegue en el Caribe con más de 80 muertos, espacio aéreo venezolano casi cerrado y Trump calificando a Maduro de “terrorista”.
El Kremlin ya metió presión diplomática y el Parlamento ruso pidió al mundo que condene a EE.UU., mientras Zajárova desempolva la Doctrina Monroe para acusar a Washington de revivir viejos hábitos imperiales. La sensación en Moscú es clara: si Estados Unidos cruza un centímetro más, el Caribe podría ser el escenario donde arranque la Tercera Guerra Mundial… y la neta estaría super precario el pedo.
