Parece que se nos viene el Covid ruso
Chance y después de (medio) leer esta nota les van a dar ganas de ir a comprar todo el papel de baño del Costco o ponerse a hacer TikToks bailando, porque resulta que varios hospitalinskis de Irkutsk, Siberia, entraron en cuarentena por la sospecha de un caso de peste pulmonar. El desmadre empezó después de que una trabajadora de 28 años de un instituto que literalmente se dedica a estudiar este tipo de madres se fue con San Pedro por una neumonía que nadie sabe de dónde vino. A partir de ahí, medios locales hablaron de posibles contagios, Estados Unidos y la Unión Europea dijeron que ya están siguiendo el caso y el Kremlin salió en chinga a pedir calma y a decir que la situación está bajo control (cuando hay un chingo de leaks diciendo que claramente NADA está bajo control). O sea, no estamos diciendo que el nuevo COVID vaya a ser ruso… pero tampoco ayuda mucho que la historia empiece con “misteriosa neumonía”, “cuarentena” y “Rusia” en la misma oración.
Alarmas Prendidas
La cuarentena no salió de la nada. La mujer trabajaba en el Instituto de Investigaciones de la Peste de Irkutsk y el Lejano Oriente, y murió después de desarrollar una neumonía que las autoridades todavía no han podido explicar. A partir de ahí surgieron dos líneas: una apunta a que pudo haberse contagiado durante un viaje reciente a Tailandia y otra a que habría ocurrido un accidente en el laboratorio con un tubo de ensayo que contenía patógenos.
El gobierno ruso niega que se haya registrado un incidente de ese tipo, pero el gobernador de Irkutsk sí convocó una reunión de emergencia por la sospecha de una “infección especialmente peligrosa”, rastrearon a todas las personas que tuvieron contacto con ella y varios hospitales restringieron visitas y movimientos durante hasta tres semanas. Encima, medios independientes empezaron a reportar rumores de posibles contagios entre personal médico, así que entre una trabajadora de un instituto antiplaga, una neumonía sin causa clara y una investigación sobre un posible accidente con patógenos, las autoridades decidieron ponerse en modo better safe than sorry.
Trust Me, Comrade
Obviamente, el Kremlin salió a decir que everyone needs to chill. Su versión oficial es que la mujer murió de una “neumonía de etiología no establecida”, que no hay diagnóstico confirmado de peste pulmonar y que todas las personas que tuvieron contacto con ella están bajo vigilancia, sin síntomas y con pruebas negativas. Dmitri Peskov básicamente pidió dejar de pelar rumores y confiar exclusivamente en Rospotrebnadzor (sí, así se llama esa madre), la autoridad sanitaria rusa.
El problema es que afuera tampoco están ignorando el asunto. Estados Unidos confirmó que está siguiendo la situación y Marco Rubio dijo que, por ahora, no hay motivos para entrar en pánico; mientras tanto, la Comisión Europea aseguró que monitorea el caso “muy de cerca” junto con su agencia de prevención de enfermedades. Bruselas además aventó una indirecta bastante clara al pedir información epidemiológica y de laboratorio rápida, transparente y confiable, porque aparentemente después de 2020 la comunidad internacional desarrolló cierta alergia a enterarse tarde de estas cosas.
Por ahora, casi 200 personas que tuvieron contacto con la trabajadora siguen bajo vigilancia, pero ninguna ha dado positivo a peste ni desarrollado síntomas que se parezcan. De hecho, entre todos los análisis solo aparecieron dos casos de COVID y dos de rinovirus, así que, de momento, el apocalipsis siberiano sigue bastante más contenido de lo que TwitterAntesX quisiera. La OMS también considera que el riesgo para la población general es bajo, aunque las investigaciones sobre qué demonios causó la muerte de la trabajadora continúan.