Lupita Taddei renunció al INE después de jurar que “no se iba”
Alguien le traía un corajote atorado a Lupita Taddei (la mera mera del INE) y la semana pasada decidió sacarle varios trapitos sucios al sol. Primero nos enteramos de que su chofer es accionista de una empresa que tiene contratos millonarios para venderle urnas al INE, luego nos enteramos de que el dueño de esa empresa le organizó una pedota de cumpleaños a la Tawei y finalmente nos enteramos que ese mismo brother también se llevó de viaje a París a un hotel carísimo al hijo de la Lupita. Todo esto, como era de esperarse, se hizo un escandalazo dentro y fuera del INE, y por todos lados empezaron a pedir que rodara su cabeza. Aunque este fin de semana armó un cónclave virtual para jurarle a sus compas consejeros que ni de pdo se iría, tras la presión brutal, el cochinero de las auditorías que la UIF le está haciendo al INE y el fuego amigo de la 4T que ya la quería echar a la calle, al final sí se quedó sin chamba. En un comunicado bien tibio, dijo que este lunes presentará su renuncia oficial en la Cámara de Diputados. Aún no se sabe quién será su reemplazo, pero está sonando durísimo Arturo Chávez, un consejero súper cercano a la presi SheinBrown desde sus épocas en las que fumaba mota en la universidad.
De Patitas a la Calle
Todo el sainete empezó cuando la ahora exconsejera presidenta quiso aplicar la vieja confiable de los políticos atrapados. En una videollamada de emergencia con el Consejo General, Taddei juró y perjuró que no pensaba soltar el changarro, echándole la culpa a un supuesto “ataque político” y pidiendo aguantar a que se enfriara el caldo.
Pero la realidad la arrolló. Por un lado, Jorge Romero del PAN y la oposición exigían su cabeza; por el otro, el fuego amigo de Morena, con personajes como Manuel Huerta pidiéndole que diera un paso al costado y con una Mañanera donde la propia Sheinbaum dejó entrever que la corrupción no se tolera, le soltaron la mano por completo. Cuando en tu propia casa te empiezan a voltear la bandera, el Titanic ya está más hundido que la credibilidad del INE.
El Plan B
Con la renuncia formal sobre la mesa, el premio por el control del árbitro electoral queda abierto. Si bien la salida de Taddei consuma la crisis, el verdadero fondo del asunto es el enroque. El nombre del consejero Arturo Chávez comenzó a sonar con fuerza como el relevo interino. Y no es casualidad: su cercanía histórica con la 4T y con la propia Claudia Sheinbaum lo convierte en el perfil perfecto para garantizar que el árbitro juegue en el equipo del poder rumbo a las elecciones del 2027.
Al final, Lupis demostró que la vergüenza en la política mexicana es opcional y que el puesto duele soltarlo, pero la 4T logró su cometido: se va una pieza incómoda (y quemada) para poner a alguien de confianza en la cúpula. Mientras tanto, el INE sigue perdiendo lo poco que le quedaba de autonomía, y el chiste de la “democracia limpia” nos sigue costando carísimo.