Oropeza salió a defender que por billete no para
Se acuerdan que el director del Infonavit se estaba haciendo híper wey a la hora de contar cómo están sus declaraciones patrimoniales? Bueno pues probablemente le tocó un caguín de ShameBee porque este lunes trató de hacer un damage control en el ShameShow. Desde la semana pasada, periódicos serios (no como nosotros) se sintieron ingenieros del Poli y empezaron a encontrarle chingos de propiedades a Octavio Romero Oropeza, que seguro recuerdan porque hace unos ayeres estaba dirigiendo-ish a Pemex. Al ingeniero agrónomo le sacaron depas, casas, coches, joyas y hasta un Guardadito de Banco Azteca por más de $47 melones de varos, que la neta es completamente inexplicable si consideramos que el carnal gana menos que la Señora Comandanta Mariwana. Evidentemente el escándalo está a dos de convertirse en una granada para el gobierno de la ShameBlunt, así que ayer lo obligó a salir a explicar todo. ¿Y lo hizo? La neta con las nalgas. Dijo que la que puede, puede y que toda su fortuna viene desden antes de que fuera servido público, así que pidió que plis nostenchingando papitos.
Transparencia Later Found
La bronca empezó porque la declaración patrimonial vigente de Romero Oropeza no aparece públicamente en Declaranet. El Comité de Transparencia del Infonavit clasificó como confidenciales datos sobre sus propiedades, cuentas bancarias, vehículos, joyas, obras de arte, menaje e ingresos adicionales, después de que el propio funcionario no autorizara su publicación. La última declaración patrimonial completamente pública disponible es de 2024, hace 2 años, cuando todavía dirigía Pemex. Después de que medio mundo se le fuera encima (y con razón), Sheinbaum pidió que su información se transparentara y Romero terminó publicando un video para explicar de dónde salió su patrimonio.
Los 47 Melones
En el documentito austero, Romero Oropeza reconoció un patrimonio estimado en alrededor de $47 millones de pesos, integrado por una casa en Tlalpan, cuatro predios en Tabasco, dos departamentos y más de siete millones de pesos en cuentas bancarias. Según su versión, gran parte de esas propiedades fueron adquiridas mucho antes de ocupar sus cargos más recientes: el terreno de su rancho en Tabasco hace 42 años, otros predios en 1994 y la casa de Tlalpan hace aproximadamente 25 años mediante un crédito bancario. También aseguró que algunos inmuebles fueron adquiridos mediante créditos hipotecarios y que una de las propiedades pertenece parcialmente a su exesposa.
Gana Casi Como La Presidenta
Romero también rechazó que cobre más que Claudia Sheinbaum. De acuerdo con las cifras difundidas por él mismo, su salario bruto anual como director del Infonavit es de aproximadamente 2 millones 262 mil pesos, mientras que la Presidenta percibe alrededor de 2 millones 302 mil pesos al año. Es decir, no gana más que ella, pero la diferencia mensual entre ambos ronda apenas unos cuantos miles de pesos. El funcionario sostuvo que su sueldo se ajusta al tabulador federal y calificó como falsa la versión de que sus ingresos rebasaban los de la titular del Ejecutivo.
Ni Joyas Ni Picassos
Sobre los otros bienes que habían sido señalados, Oropeza negó tener joyas u obras de arte y aseguró que nunca ha comprado ese tipo de artículos. También rechazó que las propiedades señaladas hubieran sido adquiridas recientemente o de contado y sostuvo que cuenta con documentos para acreditar su origen. Su argumento central es que su patrimonio es resultado de 44 años de trabajo, incluyendo su paso por cargos públicos como diputado federal, oficial mayor del Gobierno de la Ciudad de México, director de Pemex y ahora titular del Infonavit.
Campaña Perversa
El director del Infonavit aprovechó que ya andaba en el Morning Show del lunes para defenderse incluso antes de que algún reportero le preguntara por el tema. Acusó a medios y opositores de emprender una “campaña perversa” de difamación y relacionó las críticas con el rechazo a los programas de Vivienda para el Bienestar. Sin embargo, el cuestionamiento original no surgió únicamente por el tamaño de su patrimonio, sino también porque buena parte de su declaración vigente permanecía clasificada como confidencial mientras él dirige precisamente una institución encargada de administrar recursos y créditos para vivienda de millones de trabajadores.