Tras pensarlo largamente, Luma aceptó ahuecar el ala
Por años, ha existido una máxima en la política mexicana: al presidente no le puedes decir que no. Si el wey quiere que bailes la pelusa, lo haces; si quiere que te avientes de un avión, lo haces; si quiere que renuncies para siempre a la política, lo haces.