El primer GP de F1 del año casi se cancela por el desmadrote en Medio Oriente.

Santi estaba ilusionadisimo porque este fin era el regreso de Chequito Pérez a la F1 después de su gap year, pero en la semana se rumoreó que chance y podría quedarse con las ganas por el desmadrote que armó el Tío Trump en el Middle East. Y es que el Gran Premio de Australia (el primero de la temporada) estuvo a nada de cancelarse porque, como la gran mayoría de las escuderías y los inges de la F1 están en Europa, la ruta más práctica para llegar a Melbourne es haciendo escala en los aeropuertos de Doha o Dubái, que son inviables en estos momentos. Sin los ingenieros y sin los monoplazas (o sea los coches, pero les decimos así para que el m4m4d0r de Santi no se enoje), es imposible que se pueda hacer esta madre. Así que la F1 se tuvo que fletar unos aviones privados que literalmente le dieron la vuelta al mundo para llevar todo lo necesario a la tierra de los canguros. La mejor de las vibras a nuestro Chesquito.