Kanye la rompió en CDMX y se chingó todos los tacos que encontró.

Si este país logró perdonar a Gloria Trevi, evidentemente el show de Kanye West en la CDMX iba a ser todo un éxito. El viernes y sábado, Ye dio sus primeros conciertos chilangos en la Plaza de Toros, que convirtió en una luna para ponerse a cantar todos sus éxitos mientras sacaba más luces que arbolito de navidad en alcaldía y más humo que el cuartito de Leonor. Al parecer, el público mexa aceptó las disculpas que ofreció (cinco minutos antes de que comenzara la gira) por llevar décadas siendo un antisemita de manual. Y por si alguien seguía funándolo, el Ye-Yo aplicó la vieja confiable para ganarse a la audiencia mexa: visitar cada taquería de la ciudad y decir que es lo más cabrón que han comido ever (aunque todos sabemos que ese lugar lo tiene la Kardashian).