El Interoceánico no tenía ni velocímetro!

Miren, todos sabemos how the iguana chews en esta tierra del Zenzontle (pájaro de 400 voces), pero el problema es que llega un punto en que la cantidad de caca saliendo del escusado es tal que se vuelve imposible esconderla. Y pues en esas andamos ya. Resulta que los interns de Latinus se encontraron en la basura el reporte completito de la FGR, que dice varias cosas interesantes. Primero que el chofer no tenía licencia (quién revisaba esto?), segundo que el tren no tenía velocímetro (acusación principal), tercero que los tripulantes dijeron que iban a la misma velocidad de siempre (el tren no jala mucho más que eso) y por último, que los vagones eran tan viejos (porque Amlord no quiso comprar nuevos) que ni cámaras tenían. No somos especialistas en el tema, pero todo parece apuntar a que el tren podría haber sido manejado por un científico de la NASA, pero el resultado hubiera sido probablemente el mismo.
Todos los caminos llevan a AMLO
El Tren Interoceánico resultó ser menos “obra histórica” y más maqueta de secundaria mal pegada: sin velocímetro (el maquinista calculando la velocidad “a ojímetro”), cámaras que no graban porque ups, no hay software, y sistemas contra incendios brillando por su ausencia. Un proyecto que se vendió como orgullo nacional pero que operaba con estándares de tren turístico abandonado, y que tras el accidente empezó a revelar que la seguridad era más bien una sugerencia. Todo esto documentado por la Fiscalía, no por haters, no por neoliberales traumados, sino por el expediente mismo.

¿Y la cereza del pastel? Que le están pasando la factura al chofer, mientras todo fue un proyecto ideado y operado por la Familia Macuspana. Hoy quieren vender la narrativa de “error operativo”, cuando en realidad es negligencia estructural, diseñada desde arriba, avalada durante años y ejecutada con la filosofía de “primero inauguramos, luego vemos si frena”. Pero claro, más fácil quemar a un chofer que aceptar que el tren chocó directo contra el legado del Altísimo. Porque aquí no falló un operador: falló el proyecto político completo.