Verstappen ganó el GP de México pero Antonelli se coronó como el campeón de F1 más joven
No les vamos a mentir, por primera vez en lo que llevamos de existir, este fin de semana nos consitieron como nunca. Primero, la banda del Mexico GP adoptó a nuestros interns durante los 3 días del evento para alimentarlos, tratarlos bonito y regresarlos más inmamables que nunca recargados para trabajar. Como ya es constumbre, el CEO acabó sentado arriba de los pits de Mercedes para chupar como degenerado darle un par de consejos a Kimi Antonelli antes de arrancar. La neta es que nadie escribiendo esto ahorita e acuerda bien bien del fin de semana, dadas las cantidades bestiales de alcohol en sangre que manejamos, pero lo que sí sabemos es que todos la pasamos kbrón (gracias). Lo que también ayudó, fue que el niño Antonelli terminó la carrera en 3er lugar (detrás de DLVerstappen y todavía más DLVHamilton), pero eso fue más que suficiente para asegurarle el campeonato, así que se podrán imaginar el nivel de fiesta que había en el paddock de Mercedes. Seguimos sin tener noticias de nuestro CEO, así que no les aseguramos que las noticias hoy vayan a salir en tiempo y forma… o si ya mejor lanzarnos a sacar una ficha de búsqueda en la Fiscalía.
Antonelli en las Alturas
Ya metidos de lleno en la pista, y para quien sí le interese este pdo más allá de grabar historias para Instagram, las posiciones nos dejaron chisme del bueno. Max Verstappen cruzó la meta primero adueñándose del podio tras un domingo donde le sacó ventaja a todo el mundo, seguido por Charles Leclerc que apretó los dientes para quedarse con el segundo lugar. Pero las verdaderas palmas y la gloria de la temporada terminaron en el garaje alemán con Kimi Antonelli, a quien le bastó cruzar la meta en el tercer puesto para reescribir los libros de historia. El morrito de 19 años ni necesitó ganar la carrera en la Cedemex: con los puntos acumulados de su brutal temporada amarró matemáticamente el Campeonato Mundial de Pilotos y le arrebató el récord histórico a Sebastian Vettel como el campeón más joven en la historia de la F1. Atrás de ellos, la fila de los ardidos la lideraron Piastri, Norris y Russell masticando carbón, mientras Lawson y Hülkenberg veían la fiesta desde el fondo de la tabla. Mención honorífica para nuestro Cequito Pérez, quien, después de pasar mil años en el estudio grabando todos los comerciales habidos y por haber, cumplió con el trámite de correr en casa a bordo de su Cadillac cruzando la meta en un doloroso lugar 15 ante miles de paisanos que empeñaron las escrituras para sus boletos.
Cruda Post-Paddock
Eso sí, ni el glamour internacional se salvó de la pesadilla gubernamental chilanga: Clara Brudraga decidió abaratar el show metiendo un alebrije o ajolote gigante todo qlero y tieso en el desfile previo, demostrando que la “ajolotización” de la CDMX ya no perdona ni los eventos de alta alcurnia. Entre récords históricos rompiendo la taquilla del Autódromo con más de 405 mil almas abarrotando las gradas en los tres días, y los whitexicans sufriendo para regresar a Polanco por los cortes viales, el Gran Premio nos dejó claro que esta ciudad es un manicomio hermoso. El automovilismo es lo de menos; lo importante era sobrevivir al puente, aguantar la cruda moral y admirar el verdadero milagro del fin de semana: presenciar la mayor extensión de asfalto y pavimento sin un solo bache en toda la República Mexicana (si ven al intern, díganle que estamos preocupados y lo estamos buscando).