Lula y Flávio Bolsonaro se están agarrando a madrazos antes de la segunda vuelta de las elecciones brazucas
2018 por siempre será recordado como el fatídico año en el que el Macuspano llegó al poder. Tenemos muy malos recuerdos sobre ese año, pero al menos los debates presidenciales estuvieron muy buenos. Los brazucas tendrán la segunda vuelta de sus elecciones el próximo domingo y, aunque en sus debates no están hablando sobre mochar manos ni le están diciendo Riquín Canallín a nadie, también están siendo excelente entretenimiento. Acaban de tener un debatinho en el que no hubo ni un gramo de propuestas, pero los brasileirãos vieron dos horas de puros trapitos sucios sacados al sol y una que otra mentada de madre entre Lula da Silva y Bolsonaro hijo. Además, Lula anda bien desesperado porque tiene todas las de perder y denunció a Meta ante la policía, la corte y la ONU acusando a sus algoritmos de Instagram y Facebook de favorecer a Bolsonaro chico, obligando a la justicia electoral a darle a Meta un ultimátum de 24 horas para demostrar que no tiene consentidos. Está tan desesperado el buen Lula que está aplicando la vieja y confiable de Morena: aprovechar que es Presidente, para aprobar todo tipo de de programas sociales para que la banda vote por él.
Lula vs. Bots
Para la izquierda, la culpa de ir perdiendo nunca es de la inflación ni de la inseguridad, sino del feed de Instagram. El PT sostiene que Meta aplica una “selectividad algorítmica” donde a Lula le imponen shadowbans sistemáticos mientras a los videos del junior de Bolsonaro los empujan orgánicamente al feed de medio Brasil. Aunque la corte ya le había metido multas de medio millón de reales a la empresa de Marquito Zuckerberg, en Brasilia se dieron cuenta de que esos números son cambio de tortillas para Silicon Valley. Por eso la desesperación escaló hasta amenazar con bloquear la plataforma en pleno balotaje y mandarle cartas de auxilio a la ONU. Nada retrata mejor la ironía del progresismo latinoamericano que ver a un gobierno acusando a un algoritmo de “derechista” solo porque no pueden controlar lo que la gente comparte en Reels.
Tarjetazo al votinho
Muy al estilo Moreno, la salvajada de la izquierda no se limitó exclusivamente a los micrófonos del debate, sino que, ni tan muy bajita la mano, aplicaron la de ¿cuánto por su voto?. Viendo que el margen se le estrecha y que el electorado anda con la cartera vacía, al buen Lula no se le ocurrió mejor idea que adelantar de golpe los pagos de los programas sociales justo a las puertas del balotaje (así se les dice a las elecciones en brasileño), ¡qué coincidencia!
Ah, la jugada más vieja en el libro, aventar dinero a los bolsillos del pueblo antes de que pasen por las urnas, sobre todo cuando tu propia política fue la que los dejó así, sin dinero. Una brillante maniobra de desesperación democrática que haría sentirse muy orgullosos a los operadores de ya saben qué partido político en México.
Samba y Caos
Lo que queda para el domingo 25 es una radiografía bastante cruda del tablero sudamericano. El electorado brasileño vive atrapado entre un mandatario que usa el erario como tarjeta de débito electoral y un Bolsonaro junior que busca cobrar venganza familiar. Quien gane no va a heredar miel sobre hojuelas, sino un país endeudado a más no poder, polarizado hasta la médula y con las instituciones operando como trincheras de partido. Al final, el debate nos dejó claro que la política latinoamericana es una copia carbón: promesas de campaña imposibles, algoritmos sospechosos, chequeras abiertas a última hora y la eterna duda de si votas por el que reparte dinero con tal de ganar o por el que promete orden mientras el país se desangra al ritmo de Ai Se Eu Te Pego.