Ya hicieron cuentas de votos comprados las becas del bienestar
Cada que vayas circulando tranquilamente por Periférico y la CDMX decida poner a prueba la suspensión de tu hermoso coche con un bache tan profundo que podría muy bien ser una entrada al inframundo y la primera cosa que te venga a la mente sea tu último pago de impuestos, recuerda que tu dinero no sirve para eso, si no para aceitar la hermosa máquina electoral de Morena. Eso nos quedó bien claro en el Shame Show de ayer, cuando Julio César León (el coordinador de lo de las becas del Bienestar) tomó la palabra. El wey dijo que hay más de 19 millones de “estudiantes del bienestar” a los cuales les les cae nuestra una lanita directa todos los meses (sepa Dios si se usa para libros o para el Tonayan del jefe de familia, pero eso ya es secundario). Como si ese numerito no fuera ya de por sí alto, el próximo año va a pasar de 19 a 22 millones, porque aquí lo que sobra es billete… y sobre todo porque en 2027 hay elecciones (y los padres de familia votan mejor con Tonayan en mano).
Fondos para las bendis
Sheinbee con cero descaro (y un chorro de varo), dijo en el Morning Show de ayer cuánto va a pagar por sus votos del próximo año. Bueno no fue tan así, basically enseñó su balance sheet de todas las becas que da el malestar. Para esto, sacó al maniquí encargado de esta compra, el “Coordinador Nacional de Becas para el Bienestar”, Julio César Chávez León. Las cuentas que dio fueron: en total, hay 19 millones 593 mil 156 “beneficiarios” (meaning votos) desde el preschool hasta nivel superior (o sea las bendis a dos de estar pensionadas). Cn una “inversión global” de casi 137 millones de pesos en todo el país. En teoría, para el final del año habrán 22 millones de beneficiarios, que en lenguaje chairo significan 22 millones de votos que se estarán metiendo a la bolsa.
Esto para nada se los podemos asegurar, pero ubican la frase “si no pagas por el producto, es porque tú eres el producto” Bueno, suponemos que aplica igual para todos los alumnos del bienestar. Para esto, Shameclown dio unos cuantos números más. Este año escolar, superaron el goal de que 1.5 millones de jóvenes se metieran a estudiar la prepa, y hasta alcanzaron 1.8 millones de students de primer ingreso. En combinación con tantos jóvenes ilustres, los libros del Marx y los celulares prohibidos, nos vamos a convertir en potencia mundial, y todo gracias a las becas.
¿Sí hay lana?
Nuestro boxeador del bienestar, explicó en el Venga La Mañanera varios temitas burocráticos. Al parecer, antes se les daba el pago de las becas hasta diciembre a las criaturas del señor, ahora será a partir del 19 de octubre (o sea ayer). Este será el pago del primer bimestre (Santi yo se que el semestre te dejó traumado, pero antes mediamos la escuelita en bimestres). Haciendo las cuentas bien, todas estos números son el conjunto de varias becas del bienestar. Primero, está la Rita Cetina, en donde 14 millones 960 mil 755 bendiciones reciben una inversión de 84 mil 800 millones de pesos. Para la beca Benito Juárez, hay más o menos 4 millones 162 mil 377 bEnEfIcIaRiOs, con 3 mil 500 millones de pesos. Y por último, la beca con el peor nombre, Gertrudis Bocanegra con 55 mil 924 próximos votantes con 531 mil millones de pesos. Y para las becas que ya ni sabemos si contar o no por la falta de fondos, los Jóvenes Escribiendo el Futuro, tiene 414 mil “beneficiarios” (sí, lo dijimos mil veces, pero también que flojera cambiar beneficiarios por votos en cada oración) con 12 mil millones de pesos.
Como neta dijeron chorromil de números, y sabemos que el nivel educativo en nuestro país es un poco deficiente, habrá una asamblea virtual (sí, como las de la pandemia). Será el viernes 23 de octubre, para hacer una sesión de Q&A para todo México mágico a través de social media. Sepa si harán un live igualito al de Shameblunt, si lo hacen así, suponemos que habrán cero preguntas resueltas y nada más pura campaña para el 2027. Nada nuevo la verdad. Igual, recuerden que las becas cada vez se alejan más del desinterés y cada vez se acercan más a convertirse en un voto del malestar.