Francisco Garduño sale libre de pecado de la tragedia en el INM y el sistema vuelve a ganar
Muy probablemente no nos seguían por ahí del 2023, pero en ese entonces les contamos una historia de terror. En una estación migratoria de Ciudad Juarez, 27 migrantes se quemaron vivos (y varios más quedaron bastante lesionados) porque a las autoridades no se les hizo buena idea abrir las celdas donde los tenían cuando se armó un incendio adentro. Fue un escandalazo en su momento y al más puro estilo de la 4T, no volvimos a saber nada del tema… hasta ayer. Resulta que la Justicia volvió a hacer de las suyas y la neta es que ya ni nos sorprende. Tras una maratónica audiencia de más de siete horas este martes en Ciudad Juárez, un juez federal declaró la extinción de la causa penal contra Francisco Garduño Yáñez, extitular del INM; o sea, lo perdonaron y lo dejaron sin un solo antecedente penal, como si solo se hubiera robado un paquete de chicles. Sí, leyeron bien: el que era el mero mero salió totalmente libre. No bastó con que, en ese entonces, el Cabecita de Algodón quisiera responsabilizar a los propios migrantes por su muerte; ahora a esta tragedia de calibre internacional le dieron carpetazo con una disculpa pública vía Zoom ante los sobrevivientes que escuchaban la audiencia con todo y traducción en tiempo real al centroamericano.
Ni Fue Pa Tanto
Si esta tragedia hubiera ocurrido en la start up de Santi, el equipo legal entero estaría en la cárcel y la compañía en quiebra. Sin embargo, en el INM compliance funciona distinto: la responsabilidad penal se diluye entre más arriba estés en el organigrama, sobre todo si traes gafetito guinda. A pesar de que a las víctimas las dejaron encerradas sin llave ni extintores a la mano, la estrategia de la defensa de Garduño operó con la frialdad de un despacho fiscalista de San Pedro: dilatar el proceso con amparos y diferimientos hasta que la indignación social bajara de intensidad, para luego meter el gol de la “reparación del daño” con la FGR como cómplice. La solución fue que el funcionario pagara su cuota moral diciendo “si alguna vez hice daño a alguien, me disculpo”.
Hueso Nuevo
Lo mejor de esta tragicomedia burocrática no es sólo la impunidad descarada, sino lo que vino después. Y es que el premio a la paciencia de Garduño llegó rapidito: a principios de este año ya lo acomodaron como Director General de Centros de Formación para el Trabajo en la mismísima SEP, mientras los guardias privados de quinta y los custodios de bajo rango se quedaron pagando en el tambo. Nada dice “estoy listo para educar a los jóvenes de México” como haber sido el responsable de un mega incendio en las instalaciones de tu chamba anterior. Obviamente ya salieron mil ONGs y organizaciones internacionales a gritar que esto es una vergüenza histórica y un monumento a la impunidad. Pero para la autoproclamada transformación, el mensaje es claro: en este gobierno, la negligencia no se castiga, se reubica en la nómina. Al final del día la justicia mexicana y una servilleta de papel sirven pa lo mismo.