Amílcar Olán se clavó $22 mil millones de varos de Dos Bocas con ayuda del chalán de Rocío Nahle
Amílcar Plan Olán tiene acusaciones de ser el facturero de cabecera de Andy, de ser íntimo amigo y socio de los sombrerudos, de ser un huachiculero, de vestirse horrible y un montón de cosas más. Más sininclusive, ahora le acaba de salir un nuevo trapito sucio. Nuestros carnales de Latinus filtraron unos audios de este carnal donde se escucha clarito que se clavó nada más y nada menos que $22 mil millones de varos en contratos para la refinería de Dos Bocas. Todo esto lo habría hecho con ayuda de Leonardo Cornejo, el wey que era uno de los chalanes favoritos de Rocío Nahle cuando la góbercruzana estaba al frente de la secre de Energía y ahora es el secretario de Obras Públicas de Veracruz. Ah y, para acabarla de amolar, en los mismos audios se escucha cómo el carnal andaba consiguiendo huachicol para echar a andar los camiones y la maquinaria pesada que metió a jalar al Tren Maya. O sea, anduvo de huachiculero y petrolero al mismo tiempo. Este wey neta nunca para de sorprendernos.
El Negociazo de Dos Bocas
En las grabaciones se escucha a Amílcar hablando de cómo se llevó su tajada de $22 mil millones de pesotes (lo que, según él, es la mitad del presupuesto de Tabasco) en Dos Bocas y hasta del bisne para rentar un buque gigantesco con capacidad para 750 mil barriles de crudo. Lo más cagado es la confianza con la que presume su relación con Leonardo Cornejo, el encargado de levantar la refinería menos eficiente del mundo y hoy funcionario jarocho.
¿Quién es Leo Cornejo?
El nombre de Leonardo Cornejo Serrano no sale de la nada ni es nuevo en la novela de Dos Bocas. Este wey era el brazo derecho de Rocío Nahle durante sus gloriosos años al frente de la Sener, encargado de supervisar que la refinería se construyera a billetazos limpios (cosa que claramene no hizo). Como bien documenta Latinus en su seguimiento a los tejes y manejes del proyecto más pejejo del gobierno del Peje, Cornejo fue el engranaje perfecto: el que firmaba, palomeaba y repartía el pastel entre los contratistas del Clán de los López Beltrán mientras la secretaria ya estaba soñando con la gubernatura de Veracruz.
Gasolina Chueca
Y es que, según lo revelado por Latinus, el muchacho no se limitaba a exprimir contratos: también andaba operando para meter combustible chueco a las obras del Tren Maya, surtiendo a los camiones y a la maquinaria pesada con diésel de procedencia bastante turbia. Todo este desfile de gasolina robada apunta a ser la fórmula con la que abarataban costos para mover el changarro en el sureste, mostrando que el negocio no solo era facturarle al erario, sino ahorrarse unos pesos usando combustible de dudosa procedencia en plena obra insignia.