Clau sacó las galletitas finas para recibir al embajador gringo.
Después de denunciar la interferencia gringa en nuestro país y jurar la defensa de la soberanía frente a miles en el zócalo y a pocos días de mentar madres en el stand-up mañanero por la visita gringa en Queretarocks, a nuestra Presi no le quedó de otra más que sacar la vajilla fina de Palacio Nacional y recibir al mismísimo embajador Ronald Johnson para rogarle clemencia negociar el TMEC. Don Yon-Son cayó con todo su barrio que lo respalda del American Chamber con más dólares en la bolsa que todo lo que tiene guardado Banxico para una reunión “a puerta cerrada” (definición diplomática de “te vamos a poner una madriza, querida”) en la que hablaron del TMEC, inversiones estratégicas y “cooperación” (definición diplomática de “ya bajale a tu desmadrito, querida”). No dudamos que también hayan hablado de los Morenos sombrerudos, porque poco después salió la Zarina Antidrogas de Trump a decir que, aunque sean gobernadores, los n4rc0s van a caer. Da gusto ver que mi Clau, aunque tiene el corazón a la izquierda, ya va teniendo claro que la cartera hay que llevarla a la derecha.
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Acompañados por directivos de la American Chamber y empresarios que traen más dólares en la bolsa que toda la reserva del Banco de México, el encuentro sirvió para lo que mejor sabe hacer la diplomacia: tomarse la foto, sonreír para la cámara y pretender que la relación bilateral es un cuento de hadas. Aunque por dentro la tensión estaba más densa que el tráfico en la cedemex, el comunicado oficial juró que hablaron de “inversiones estratégicas, el T-MEC y cooperación en seguridad”.
Claro que para la foto de X se juraron amistad forever and ever, pero no nos engañemos: detrás de las sonrisas de compromiso, el embajador Johnson le venía a recordar a SheinClown quién tiene la sartén por el mango en la renegociación del tratado comercial. Nada como una reunión a puerta cerrada para que a la 4T le mida el agua a los camotes y recuerde que sin el billete verde de los vecinos del norte, el nearshoring nomás no amarra.
A ver si como ladra, muerde
Para el equipo de comunicación de la SheinBee, la reunión fue el pretexto perfecto para vender la idea de que México “negocia de tú a tú” sin ceder un centímetro de dignidad. Pero para cualquiera que entienda cómo funciona el mundo corporativo, fue la típica reunión donde tu jefe grande viene a revisar que estés haciendo bien la tarea antes de renovar el contrato.
Al final, Ronald Johnson se fue de Palacio habiendo evitado que el gabinete mexa se le saliera del guacal y con la promesa de que la puerta sigue abierta para las inversiones. En fin, que sigan los discursos de independencia en los mítines del Zócalo que mientras haya revisión del T-MEC en puerta, en Palacio Nacional se seguirá hablando en el idioma del cerdo capitalista.