Pío López Obrador (el hermano de AMLO) quiere ser diputado federal
Ahora que Andy anda en la mira de los gringos, ya le está contagiando el miedo y la urgencia por el fuero a su familia. Resulta que Pío López Obrador (el hermano del Macuspano al que hace unos años cacharon recibiendo una lanota en sobres amarillos “para el movimiento”), anunció que quiere ser diputado federal por Chiapas y que se someterá muy obedientemente al proceso interno de Morena para romper la ley electoral y escoger pre precandidatos. A través de un video que sacó en sus redes (en donde tiene menos followers que nosotros en TikTok… ya síganos, ogts), el carnal del Macuspano prometió que va a recorrer Chiapas casa por casa para ganarse la candidatura a la buena. Además, según Don Pío, su campaña estará inspirada en la doctrina de la “suela, sudor y saliva”, una muy parecida a la de su hermanito, solo que con bastante más lana y cero ganas de pisar el bote.
El Pueblo Pone y la Familia Cobra
Para no verse tan gandalla, Don Pío juró por la virgencita que se someterá muy juicioso a la voluntad del pueblo mediante las famosas encuestas de Morena, a las que calificó como una herramienta “científica y técnicamente probada y comprobada” (o sea, habló maravillas de esta jalada porque sabe que terminará ganando porque es el pariente del jefe).
El brother del Macuspano repitió la misa de que “el pueblo pone y el pueblo quita”, asegurando muy campante que su tirada es “recuperar Morena desde las bases”, como si el partido fuera un terreno baldío que su familia tiene que ir a escriturar para que no se les escape el bisne de robarse la lana de todos los mexicanos.
Las Cuentas No Salen
Por si a alguien le quedaban dudas de que su única carta de presentación es ser hermano de quien es, Don Pío se puso a desempolvar la campaña del 2009. Dijo que en aquellos ayeres caminó esas mismas calles chiapanecas pegadito al Macuspano con una coalición de partidos progresistas.
Y como buen discípulo de la doctrina de Palenque, aplicó el clásico comodín de la casa: presumió que barrieron en las urnas, pero que las fuerzas oscuras del conservadurismo les cometieron «un gran fraude». La vieja confiable que nunca falla para justificar derrotas y, de paso, recordarle a la raza que él estuvo ahí desde que el movimiento apenas gateaba recogiendo… bueno, recogiendo voluntades.