El gobierno anda analizando la posibilidad de entrarle al f*cking fracking
Genuinamente nos preguntamos cómo estará la lengua de la doctora después de tantas veces que ya se la mordió. Y es que la doctora en Energía se pasó toda su campaña mentando madres contra del f*cking fracking y jurándole amor eterno a la pacha mama, para que ahora termine haciendo lo contrario. La secre de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, fue a San Lázaro a decir sin pelos en la lengua que el gobierno ya tiene en la mira la cuenca de Sabinas para ver si extrae gas de las piedras. Eso sí, aclaró que todavía no están listos y que, si le entran, será con mucho cuidadito: cero agua potable, puro líquido salino bien reciclado traído del fondo del planeta, monitoreo sísmico para que no les tiemble el cantón y nada de químicos venenosos. Obvio, estas promesas están más vacías y un intern de la secretaría tuvo que redactar un comunicado en chinga con el clásico “lo que la jefa quiso decir”, jurando por la virgencita que Clau no autorizó nada… yet.
Que Siempre No
Así que, para calmar las aguas y fingir que aquí no ha pasado nada, la Semarnat tuvo que aplicar la vieja confiable: echarle la culpa a los medios por “malinterpretar” la bocota de su secretaria. Según la dependencia, la presi jamás dio el banderazo para fracturar el subsuelo, sino que un grupito de científicos nomás anda jugando a la química analizando si algún día, tal vez, en otra dimensión, México estaría listo para el fracking.
Bárcena juró ante los diputados que el país no tiene ni las leyes ni las condiciones para entrarle a ese desmadre, reduciendo la supuesta orden presidencial a una humilde tarea escolar: revisar si hay suficiente agua salada enterrada para no dejar sin tinacos a la población. Vamos, que no están taladrando la tierra… nomás están viendo qué tan hondo entra el taladro.
Fracking Vegano y Sin Gluten
Para que no digan que nomás hablan por hablar, los genios del gobierno ya le pusieron nombre y apellido a la víctima: la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, en el mero noreste del país. Ahí es donde los especialistas andan babeando por el gas, aunque Semarnat jure y perjure que poner la mira en el mapa no es dar permiso (nomás faltaba).
Para calmar conciencias, Bárcena se sacó de la manga su lista de deseos: prometió que no tocarán el agua de la gente ni del campo, que vigilarán los temblores para que la tierra no se encabrone, que vetarán químicos venenosos y que todo el show se armaría con pura agüita salada y reciclada de las profundidades del inframundo. Básicamente inventaron el fracking vegano, orgánico y sustentable, donde perforas el planeta hasta el tronco pero con muchísimo respeto y perspectiva de género.