Un astronauta se convertirá en papá en el espacio y lo andan funando
No estamos nosotros para contarlo (ni ustedes para saberlo), pero el intern tiene unos traumas de abandono bien gachos porque cuando era chiquito su jefe se fue para ir a comprar cigarros al Oxxo (guiño, guiño). Por eso, mientras el wey andaba escribiendo esta nota, se puso a chillar durísimo porque se le reavivó el trauma. Unos astronautas de la NASA y SpaceX acaban de romper el récord de llegar a la Estación Espacial Internacional, pues lo hicieron en 8 horas y resulta que nunca antes se había hecho ese viaje tan rápido. Pero eso medio que vale madres. Lo que está haciendo un buen de ruido en redes es que la esposa de uno de los weyes que se fueron a esta misión dará a luz a finales de noviembre y su vato prefirió largarse seis meses fuera del planeta antes de ayudarla a cambiar pañales y despertarse a las 3 de la mañana a calentar mamilas. Quienes lo defienden dicen que no se fue por gusto, sino que fue por temas de chamba, pero quienes lo quieren crucificar dicen que nadie se va al espacio de casualidad durante el tercer trimestre de embarazo, y que pudo haber planeado mejor su agenda laboral con la ginecóloga.
La Primera Capitana “N”
El jueves despegó la nave después de 3 semanas de puro drama: una fuga en el sistema de combustible de la cápsula y unas nubes densas que parecían berrinche del clima amenazaron con aguar la fiesta. Pero el cielo se abrió y la comandante Jessica Watkins lideró un despegue que terminó rompiendo récord en Estados Unidos, clavando el viaje a la Estación Espacial en unas míseras ocho horas.
Y la neta es que el viaje fue un auténtico desmadre: gracias a que la estación estaba convenientemente alineada en el cielo al momento de despegar desde Cabo Cañaveral, la nave se rifó el trayecto más rápido en la historia no solo de SpaceX, sino de cualquier vuelo espacial gringo, NASA incluida. Al frente de este cohete exprés va Jessica Watkins, una geóloga de élite que ya le sabía a esto tras su estancia en 2022 y tras haber chambeado con el rover Curiosity en Marte, convirtiéndose además en la primera mujer negra en comandar una misión a la órbita.
Este Wey No fue el Primero
La tradición de huir del planeta justo cuando toca cambiar pañales no la inventó Joshua Kutryk (el wey del que les hablamos en el primer párrafo). El pionero de hacer esto fue el astronauta austríaco Franz Viehböck allá por 1991, quien despegó rumbo a la estación soviética Mir y se convirtió en papá a las pocas horas de vuelo, aunque la burocracia rusa era tan fría que no le soltaron la noticia hasta el día siguiente.
Con los años, la NASA fue modernizando el pdo del padre ausente: en 2004 le abrieron un enlace de radio directo al astronauta Mike Fincke para que escuchara los pujidos de su esposa y el llanto de su hija en vivo desde la sala de partos, y cinco años después repitieron la misma gracia con Randy Bresnik, quien felicitó a la doña desde la órbita antes de colgar para seguir flotando a toda madre.
Ahora le toca el turno a Kutryk, quien escuchará el nacimiento de su tercer chamaco en noviembre por bocina satelital, confirmando que la tecnología cambia, pero las ganas de zafarse del tiradero de mamilas siguen intactas desde hace más de treinta años.