Clau firmó un acuerdo pa cuidar los cates…
Parece que al gobierno ya no le alcanza para mantener a Pemex, los programas sociales y la vida carítsima de París que se da Andy, así que decidió hacer lo que nunca creímos que haría: enfrentar a los sombrerudos. Este jueves, ShameBee firmó dos acuerdos con los productores y exportadores de aguacate para echarles la mano y blindar su industria, que le deja a México alrededor de $3,500 millones de dolarucos al año (principalmente gracias a los gringos). El detalle es que los de la maña ya desde hace rato descubrieron que el oro verde deja un varote. En Michoacán los extorsionadores, amenazadores y cobradores a productores ya se volvieron parte del costo de operación del bisne. Así que ahora el gobierno quiere asegurarse de que el aguacate llegue al gabacho sin pdos, con mejores condiciones laborales y, de preferencia, sin que medio crimen organizado cobre su respectiva comisión en el proceso. Como siempre, la doctora no dio muchos detalles sobre cómo le hará para cumplir lo que prometió, pero juró por la virgencita que ya acordó con los aguacateros una estrategia para que estén más seguros y tengan mejores condiciones de chamba (allegedly).
Avocado Affairs
En concreto, los acuerdos buscan que el aguacate que sale de Michoacán y Jalisco llegue al gabacho con papeles, trazabilidad y dizque menos mugrero alrededor del negocio. El gobierno quiere garantizar que las huertas de exportación no estén vinculadas con deforestación, que cumplan con las reglas de sanidad y que los trabajadores de toda la cadena tengan condiciones laborales y de seguridad social en regla. Para eso también entra el Certificado Laboral para la Agroexportación, que las empresas deberán acreditar mediante la plataforma VELAGRO antes del despacho aduanero. O sea, ShameBee básicamente decidió ponerle INE, IMSS y acta de nacimiento al guacamole para que el negocio siga cruzando la frontera sin que los gringos hagan berrinche.
Y no fue precisamente una firma de servilleta entre Clau y dos aguacateros. En Palacio estuvieron Raúl Martínez, presidente de la APEAM, junto con su mesa directiva y productores de Michoacán y Jalisco, además de la secretaria de Agricultura, Columba Jazmín López Gutiérrez; la consejera jurídica y nuestra frasapatista fav; el mero boss del SAT, Antonio Martínez Dagnino; y el titular de Senasica, Francisco Javier Calderón Elizalde. Básicamente juntaron a medio gobierno económico, fiscal, jurídico y sanitario alrededor de una fruta, porque cuando un producto deja alrededor de 3,500 millones de dolarucos al año, hasta el guacamole merece gabinete ampliado.
Del guacamole al gabinete
Todo este operativo aguacatero no se le ocurrió a ShameBee ayer mientras desayunaba su toast. Desde abril, Semarnat, Profepa y la APEAM ya habían firmado un convenio para evitar que el crecimiento de las huertas siguiera comiéndose los bosques; en mayo se reformaron varias leyes para crear el Certificado Laboral para la Agroexportación y en junio quedaron listas las reglas de VELAGRO, la plataforma con la que el gobierno quiere comprobar que quienes producen lo que México manda al extranjero tengan sus obligaciones laborales y de seguridad social en orden. Para septiembre, el aguacate fue elegido como el conejillo de Indias del programa y las autoridades ya estaban capacitando a productores de Michoacán y Jalisco.
Pero en medio de todo eso llegó un pequeño recordatorio de que el oro verde mexicano también tiene sus propios issues. En agosto, Estados Unidos suspendió temporalmente las inspecciones necesarias para exportar desde Michoacán por preocupaciones de seguridad para su personal; México tuvo que desplegar más de 1,500 elementos y las actividades comenzaron a reanudarse días después. No fue eso lo que creó las nuevas reglas —el proceso venía desde meses antes—, pero sí dejó bastante claro el tamaño del riesgo: casi 90% de nuestras exportaciones de aguacate van al gabacho, así que entre deforestación, derechos laborales, plagas y sombrerudos amenazando productores e inspectores, al gobierno le salió más barato intentar blindar toda la cadena que volver a despertar con el guacamole atorado en la frontera.
Guac-Mec
Y todavía hay otro pequeño detalle: el aguacate ya se está colando hasta la discusión del T-MEC. Michoacán y Semarnat quieren que la certificación contra la deforestación forme parte de las nuevas reglas comerciales, mientras supermercados gringos como Costco, Target y Kroger ya utilizan mecanismos para verificar que el producto no venga de huertas taladas ilegalmente. Así que el gobierno no solo está intentando salvar bosques o formalizar jornaleros por buena onda; también está tratando de evitar que uno de los productos estrella de México llegue a la siguiente negociación comercial con sombrerudos, tala ilegal y trabajadores sin papeles colgados del guacamole.