Hubo una manifestación antisemita en Masaryk
Hay cosas que verdaderamente nos sacan de quicio y nos hacen perder cualquier milímetro de esperanza en la humanidad que aún teníamos. Por ejemplo, escuchar a un mamadorsísimo actor mexicano (más chairo que Ponchairo) decir que no ve The Odissey porque Odiseo habla en español. Otra que también nos supera es ese activismo fresapatista de Instagram que se indigna del dolor a 12,000 kilómetros cuando le vale madre que el gobierno (que apoyan) no reciba a las madres buscadoras, haga listas de periodistas críticos o le valgan tres héctareas de chorizo verde la educación de los niños. Bueno… pues este último grupo salió el viernes a manifestarse en Masaryk vestidos de sandía. A estas alturas podríamos pensar que era una marcha pro palestina más, pero no…. ahora la consigna de los 40 cabrones que llenaron de olor a trapito Polanco era “fuera judíos”. Más allá de que esa frase solo se escuchaba en Polonia en 1935 (o cuando los del CDI le partían la madre en cualquier deporte a cualquier escuela Semper Altius), está durísimo darnos cuenta de lo limitadas que son algunas personas que creen que mi Salo Cohen (nacido en el fuckn ABC de Santa Fe), cuyo mayor delito es bajarle $1,000 varos a la Bobe para comprar los pomos de la tanda de los miércoles, es básicamente el responsable de todas las ideas bastante hdp que ha tenido Netanyahu en los últimos 20 años. Además, nos parece interesante la incongruencia de que estos weyes quieran al mismo tiempo que la paisanada se vaya de México pero se encabronen igual porque se van a Idsrael.
J Word
Hay gente que todavía no entiende que puedes estar en contra del gobierno de Israel, de la ocupación de Palestina o de lo que quieras sin convertir a los judíos que viven en México en los villanos de tu película. Este jueves, durante una marcha propalestina en Polanco, varios manifestantes aparentemente decidieron que esa distinción era demasiado sofisticada y terminaron lanzando consignas antisemitas frente a una sinagoga, justo mientras la comunidad judía celebraba Rosh Hashaná.
La movilización recorrió Presidente Masaryk y provocó cierres viales en una de las pocas zonas de la ciudad donde una marcha ya representa suficiente tragedia logística incluso cuando nadie está gritando “fuera judíos”. Las consignas provocaron la reacción de integrantes de la comunidad judía, autoridades y figuras públicas, que señalaron que una protesta contra las decisiones del gobierno israelí es una cosa y atacar a mexicanos por su religión es otra bastante diferente.
Obvio hubo reacciones
La Tribuna Israelita y el Comité Central de la Comunidad Judía de México condenaron las consignas y agradecieron a las autoridades por intervenir para evitar que la situación escalara. Mauricio Tabe, alcalde de Miguel Hidalgo, también salió a condenar los mensajes y aseguró que en la alcaldía no hay lugar para el odio ni la discriminación.
La escena, además, tuvo ese toque particularmente chilango de convertir una discusión geopolítica de miles de años en un problema de vialidad sobre Masaryk. Banderas de Palestina, manifestantes, policías, calles cerradas y una sinagoga en medio de todo, mientras los habitantes de Polanco seguramente sólo querían llegar a su restaurante sin descubrir que ese día les tocaba formar parte de la política internacional.