
El soundtrack deportivo de este fin fue mi Fey con su clásico Azúcar Amargo.. Y es que hay noticias que nos pusieron de buenas, y otras no tanto. Estamos felices porque el Toluca de nuestro Quique Peña se coronó bicampeón de la LigaMX tras vencer a los Tigres de Samuelón, que la volvió a cagar y seguro perdió más lana del Estado en apuestas. Lo que nos pone tristes es que una leyenda con la que crecimos se despidió. A sus 48 años pero con un físico que nuestro intern no podría tener ni volviendo a nacer, John Cena se despidió de la WWE con una pelea en DC. Así dijo adiós el wey que nos debe tres internamientos en el ABC por rompernos medio esqueleto tratando de imitarlo.

John Cena se retiró como se retiran los grandes de verdad: perdiendo. Nada de victoria simbólica, nada de guion con moño. Subió al ring, dio lo que le quedaba y cuando el cuerpo dijo “ya estuvo”, aceptó el mensaje. Gunther lo sometió y Cena se rindió. El homenaje final —Punk y Rhodes entregándole los cinturones— fue elegante, breve y sin chantaje emocional. Cena los levantó una última vez, no como campeón activo, sino como referencia histórica. En una industria adicta al comeback, Cena hizo algo rarísimo: se fue. Y no prometió volver. Eso hoy vale más que cualquier título.