Fuimos a ver a un Japanese hacer arte con dos Porsches
Miren, por años el intern creció con la idea de que tunear su Seat Ibiza y pasearlo por las calles de Satélite era la definición de éxito. Pero el otro día lo mandamos a un evento donde intervinieron un par de coches y el wey se dio cuenta que le hace falta viajar un putero. Nuestros amigos de Back of House (BoH) (sí, Santi los mismos de Cursi, el spot al que llevas a Sofi cuando tienes que pedir perdón) nos invitaron el otro día a un evento que Paty Chapoy describiría como “muy interesante pero muy estraño”. Resulta que regresó a México Akira Nakai, que básicamente es como el Messi del arte japonés. Y como la neta pintar en un lienzo en blanco está de hueva, Mr. Nakai decidió crear su obra en dos Porsches preciosos modelo 1983 que sinceramente quedaron más cabrones que los que veías en Pimp My Ride de MTV. Akira estuvo trabajando en ellos durante dos días en un estudio en la Roma y nos pasamos a dar una vuelta para ver su proceso creativo, que extrañamente es bastante similar al proceso creativo del intern para escribir con las patas este noticiero… aunque obvio el resultado es slightly different.
El arte de tunear con buen gusto
Si para ti tunear un coche es ponerle un alerón comprado en Mercado Libre y unos rines negros, mejor siéntate porque esto juega en otra liga. Akira Nakai, el japonés que convirtió modificar Porsches clásicos en una especie de religión automotriz, regresó a México para hacer lo que mejor sabe: agarrar un 911, sacar una sierra y convertirlo en una pieza de arte que vale más que varios de los departamentos que vendía Alfredo Sámano.
Los responsables de traerlo fueron nuestros amigos de Back of House (BoH), unos verdaderos GOAT del comer deli en la ciudad y que están detrás de hotspots como Bartola, Cursi, Cascarita, Travieso, Taller de Grassa y Liebre.
Durante tres días, Nakai-san trabajó en el Estudio RWB de la Roma transformando dos Porsche 911 SC de 1983: un Targa blanco, que ahora se llama Tenochi, y un Cabriolet verde que terminó llamándose Kodama. Y sí, el proceso fue completamente artesanal. Nada de renders, inteligencia artificial o simulaciones en 3D. El señor literalmente agarra una sierra neumática, corta la carrocería a ojo y confía en que décadas de experiencia hagan el resto.
Lo interesante de Nakai es que, aunque cualquier ingeniero automotriz probablemente sufre un pequeño infarto cada vez que lo ve intervenir un Porsche original, para miles de fanáticos sus autos son auténticas obras de arte. Y sí, como ya somos todos unos líderes de opinión, El Taims TM estuvo ahí para constatarlo con nuestros propios ojos (bueno, los del intern entry level que mandamos a cubrir)….
Y el wey se quedó a la peda…
Tras dos días de que el maestro japonés estuvo como loco-san pintando los Porshce, el sábado se hizo la develación oficial Tenochi y Kodama. Ahí es donde estuvo el intern, que se quedó para el coctel privado en Cursi que nuestros amigos de BoH armaron. Le pedimos al becario que levantara contenido pero, si alguien ha puesto un pie en Bartola, saben que los mixólogos de BoH son unos genios, así que no tenemos muchos testimonios ni contenido (apropiado) que compartirles.
Porque esa es precisamente la magia de Nakai: logró que modificar coches dejara de verse como un hobby de mecánicos y pasara a considerarse una disciplina artística… y una buena excusa para que el becario empiece a conocer el mundo.