
A Paramount le pasó lo mismo que a Germansito Larrea-tota: aunque quisieron ganar a billetazos, al final me los batearon. Warner Bros rechazó ayer la oferta súper agresiva que había hecho Paramount para quedarse con la compañía y quitarsela de la bolsa a Netflix (los primeros que habían hecho la oferta). Aunque Paramount había puesto un cheque por casi $110 billion dollars, los Hermanitos Güarner decidieron irse con los del Tudún y su oferta de $72 billion. Al parecer, el board de la empresa prefirió a Netflix, en una de las decisiones financieras más irracionales de los últimos años (porque obvio somos expertos en el tema… y así).

Warner miró a Paramount, vio el aval personal de Larry Ellison… y dijo “thank you, next”. Ni con el chequera infinita del fundador de Oracle lograron mover al consejo, que volvió a cerrar filas con Netflix, el sugar daddy estable del streaming. Paramount ofreció más por acción, sí, pero con un detalle menor: una montaña de deuda digna de The Big Short 2.
Warner no compró la idea de financiar una megafusión a base de fe, promesas y siete veces la capitalización de Paramount. Resultado: OPA hostil rechazada otra vez. Romper con Netflix, además, costaría miles de millones en penalizaciones, mientras que seguir con la N roja viene con certidumbre, abogados alineados y una web conjunta ya lista (red flag para Paramount). Moral de la historia: en Hollywood ya no gana el estudio con más Oscars, sino el que sí puede pagar la cuenta sin pedirle fiado a Wall Street.
