
Hay un potencial George Floyd 2.0 cocinándose en Minneapolis (again). La neta las imágenes están rudísimas, pero agentes de ICE asesinaron a una mujer que se opuso a una redada anti migrantes. La señora (gringa, blanca), mamá de tres chavitos, estacionó su camioneta para impedir que los agentes siguieran avanzando, pero estos güeyes intentaron abrirle la puerta por la fuerza. Ella avanzó 100 m y le dispararon como si trajera plutonio en la cajuela. Evidentemente esto ha generado un chingo de protestas, al punto que el gobernador Tim Waltz ya anunció el estado de emergencia para evitar que le incendien el estado.
Minneapolis volvió a encenderse. En medio del mayor operativo migratorio de la era Trump, un agente del ICE mató a una mujer y Washington salió en bloque a justificarlo en tiempo récord. Según Trump y el DHS, la víctima era poco menos que Bin Laden con camioneta; según videos y testigos, era una observadora civil que terminó muerta tras un operativo caótico. Trump, desde Truth Social, ya dictó sentencia: legítima defensa, izquierda radical, propaganda y aplausos para el gatillo fácil. Kristi Noem llegó a reforzar el guion: un coche es un arma y disparar es válido. Punto. Minnesota respondió declarando emergencia, activando a la Guardia Nacional y pidiendo no tragarse la narrativa oficial. El detalle incómodo: el tiroteo ocurrió a cuadras del lugar donde mataron a George Floyd. Protestas, gas lacrimógeno y una vigilia sustituyeron a las marchas. El mensaje es claro: la política migratoria de Trump ya no solo deporta… también mata, y luego tuitea.